Crónica: Nicolas Cardinale / Fotos: Maru Debiassi

“El Ángel Caído”, uno de los discos más prestigiosos de Avalanch cumplió 15 años de vida y lo celebraron regrabándolo por completo con una formación de lujo y emprendiendo un tour mundial que incluyó su primer desembarque en nuestro país.

El pasado sábado 23 de septiembre, Avalanch se presentó en un Groove con la mitad de su capacidad y repasó gran parte de su mítica placa, así como también otros clásicos del resto de su discografía, durante poco más de dos horas. Las puertas se abrieron a las 18:30 y diez minutos más tarde comenzó la actuación de la banda venezolana Guerra Santa, que fue bien recibida por el público. Inmediatamente finalizado su show, aparecieron los marplatenses de Conxuro, que brindaron una buena performance. A las 20, el recinto explotó ante el regreso a los escenarios tras dos años de Renacer, que se mostró como una máquina bien aceitada y deleitó a los presentes durante casi una hora.

El plato fuerte de la jornada empezó a las 21:25, cuando Alberto Rionda ejecutó “Santa Bárbara” en soledad. A su término, se le unieron Manuel Ramil en el teclado, Mike Terrana en la batería, Jorge Salán en la guitarra y Magnus Rosen en el bajo para hacer “Hacia la Luz”. Antes de que finalice el tema, se hizo presente Israel Ramos, ante una gran ovación de la gente, para iniciar su presentación junto a sus compañeros con “Tierra de Nadie” y “El Ángel Caído”, sin interrupción. Tras ellos, Ramos incitó al público a que cante el estribillo de “Xana” para luego interpretarlo. A pesar de que en el setlist decía que la siguiente canción debía ser “Levántate y Anda”, esta fue tachada y continuaron con “Alma en Pena” y “Corazón Negro”. Entre medio de este último, tanto Rionda como Salán dieron una corta clínica de cómo se tocan las seis cuerdas. La velada siguió con “Delirios de Grandeza” y “Antojo de un Dios”, tras los que se vio una sobresaliente demostración de Terrana en la batería, en la que también aprovechó para jugar con los asistentes, durante siete minutos. La primera parte del concierto finalizó con “Las Ruinas del Edén”. A su término, el entablado se preparó para un acústico, en el cual solo estuvieron presentes el guitarrista principal y el vocalista para tocar “Cambaral”. Luego se retiró la criolla y apareció Ramil, quien ejecutó un solo de teclado como antesala a “Vientos del Sur”, que interpretó de manera solitaria junto a Ramos, que se estaba llevando gran parte de los aplausos de la noche. Prosiguiendo el show, se dispusieron a tocar “Papel Roto” y “Alas de Cristal”, para luego darle lugar a Rosen a que haga hablar a su bajo. Al finalizarlo, a pesar de que en el setlist estaba “Niño”, la banda lo omitió y siguió con “Lucero”. Pero cuando se empezó a escuchar la voz de Ramos, él no se encontraba en el escenario, sino en la escalera lateral más cercana al mismo, a su derecha, y estuvo bien cerca de sus fans, quienes lo abrazaron y se sacaron fotos junto a él. Para culminar el concierto, qué mejor manera que hacerlo con “Torquemada”.

Aunque el conjunto asturiano se reformó hace tan solo un año y con miembros completamente distintos a los que alguna vez tuvo, brindó una performance excelente. Un sonido fuerte y claro de todos los instrumentos, combinado con una calidad vocal de Ramos envidiable, dio como resultado un espectáculo con todas las letras. Los músicos tuvieron su oportunidad de demostrar que son de los mejores en su rama, al fin y al cabo, no por nada la banda se la conoce actualmente como “All Star Band”.