Crónica: Rodrigo Garbini / Fotos: Maru Debiassi

Por primera vez sin Kiko Loureiro en sus filas, Angra se presentó en suelo porteño promocionando “ØMNI”, su más reciente trabajo discográfico.

Es evidente que nuestros vecinos cariocas, no están atravesando el mejor presente discográfico. El bache de cinco años que hubo entre “Aqua” (2010) y “Secret Garden” (2015) terminó atentando contra la calidad del producto final, y en esto la labor de Fabio Lione como vocalista no tiene culpa alguna. Como si esto fuera poco, el alma matter de la banda, Kiko Loureiro, tuvo que alejarse de la misma por su apretada agenda con Megadeth, dejando la responsabilidad de seguir navegando en la tormenta sobre los hombros de Felipe Andreoli y, sobre todo, Rafael Bittencourt. En medio de todos estos hechos llegó “ØMNI”, una placa que deja en claro que los brasileros continúan en un período de transición y cuya gira promocional los trajo una vez más a nuestro país.

Quedaba latente la incógnita sobre cómo funcionarían en vivo las canciones que conforman “ØMNI”, pero lo cierto es que Angra necesitaba revertir esta pálida imagen en estudio con un show que fuera impresionante. Pasadas las 21:20 horas, luego de las contundentes presentaciones de Presto Vivace y Magika, el quinteto brasilero sale a la escena con “Nothing to Say”, clásico de la primera época para el deleite de los presentes quienes se habían acercado en buen número al recinto porteño del barrio de Flores hasta cubrir casi la mitad de su capacidad. Aprovecho el tópico de los clásicos para sentenciar lo que a mi manera de ver las cosas fue lo que terminó atentando contra el balance final del show: a la hora de escoger el repertorio a interpretar, pareciera que Angra salió más a conformar que a matar. Por supuesto que siempre vamos a celebrar la inclusión de canciones como “Time”, una infrecuente “Running Alone” o la bellísima “Lisbon”. Sin embargo, el resto del set list se basó pura y exclusivamente en el catálogo desgranado en estudio con la voz de Fabio Lione, y mientras que algunas de estas canciones tomaron otro vuelo en vivo como fue el caso de “Insania”, “Newborn Me” o “Magic Mirror”, otras seguían confirmando lo soporíferas que resultan en las grabaciones como “Light of Trascendence” o “Travelers of Time”. De esta manera, la lista de temas terminó balanceándose hacia el costado progresivo muy por encima de la vertiente powermetalera de la banda, aunque no puedo dejar de mencionar que la presentación tuvo que ser reducida en segundos si la comparamos con los shows desgranados en suelo brasilero, donde Angra interpretó al menos cuatro canciones más en cada noche.

De todas formas, la agrupación se notó sólida y convencida de su eficacia arriba del escenario en todo momento: Fabio Lione es un frontman carismático como pocos además de tener un espectro vocal envidiable, ya sea llegando a las notas más altas en “Angels and Demons” o haciéndose cargo de las voces guturales de “Black Widow’s Web”. Mientras tanto, Marcelo Barbosa demostró que le sobra técnica para ocupar el lugar de Loureiro y mención aparte para Bruno Valverde tras los parches, quien tuvo su momento de gloria en un aclamadísimo solo.

Recién llegado el turno de los bises la muchedumbre entró en ebullición con la bella “Rebirth” y explotó de adrenalina con el medley de las infaltables “Carry On” y “Nova Era” poniendo el broche final a la presentación. Mientras aplaudía el saludo de los cinco integrantes a los presentes, en mi cabeza el veredicto decía que el Angra de 2018 cumple y entretiene, pero no emociona. A quienes hayan visto a la banda por vez primera tal vez les alcance con esto, pero a quienes hemos evidenciado el potencial desplegado sobre las tablas por esta agrupación en el pasado, sabemos que pueden dar mucho más.