Crónica: Max Garcia Luna / Fotos: Cristian Estaurino

El cuarteto sinfónico revivió su álbum debut en el marco de la celebración de su 20 aniversario, con un imponente concierto a sala llena en el Teatro Coliseo.

En mayo de 1996, los finlandeses lanzaron su épico debut “Plays Metallica by four cellos”, vendiendo más de un millón de copias alrededor del mundo. Veinte años y ocho álbumes más tarde, aquel trabajo fue remasterizado con tres bonus tracks celebrando sus dos décadas junto a una gira por Latinoamérica que los trajo de regreso a nuestro país, visitando en esta ocasión por primer vez las ciudades de Rosario, Cordoba, Neuquen y Comodoro Rivadavia.

La presentación en Buenos Aires tuvo lugar en el Teatro Coliseo, que desde su apertura se ha establecido y consolidado como uno de los más importantes del mundo. Su sala es poseedora de una acústica privilegiada y una concepción arquitectónica moderna; que si bien es epicentro de espectáculos de ópera y ballet, ha visto pasar por su escenario a grupos de rock como Almendra, Manal y Vox Dei.

A las 21hs, tras la presentación de Daniel Telis, los cuatro violonchelistas graduados de la academia de música clásica Sibeliusen de Finlandia, irrumpieron en medio de una ovación comenzando con “Enter Sandman”. En un entorno sonoro inmejorable, recrearon durante la primera parte del concierto el disco de forma integra y en el mismo orden tal como fue grabado.

La actual formación de la banda, está integrada por Eicca Toppinen, Paavo Lötjönen, Perttu Kivilaakso y Antero Manninen, quien se reincorporo junto a sus ex compañeros en este tour. Para la segunda parte del show, se sumó el baterista Mikko Sirén, abordando una propuesta visualmente mucho más interesante que la primera. La multitud de fanáticos se juntó frente al escenario para contemplar la potencia de piezas como “Fade to black”, “For whom the bell tolls”, “Battery” o “Seek & destroy”.

Por supuesto no faltaron las versiones de “Nothing else matters” y “One”, grabadas es su segundo trabajo “Inquisition symphony” de 1998 en el encore final. Poco antes del ocaso, también hubo lugar para un pequeño homenaje al fallecido Malcolm Young, guitarrista y cofundador de AC/DC, con un fragmento de “Thunderstruck”.