Crónica: Juan Manuel Guarino / Fotos: Maru Debiassi

Arraigo volvió a presentarse en el Roxy del barrio de Palermo, con su singular estilo de Metal Folclórico, para el deleite de los presentes.

Pasadas las 21.00 horas, presentación mediante por parte del protagonista del vídeo de “MamboLindoQuilombo”, Arraigo tomó por asalto el escenario del Roxy y justamente con dicho tema dieron inicio, al cual inmediatamente se le pegaron “Pide Más Yuta el Malón” y “Hacia el Andén”; todas pertenecientes a “NosotrosAcáYAhora” su producción discográfica más reciente. Casi sin pausa, sólo con el tiempo suficiente para meter algunos instrumentos autóctonos en el escenario, llegó un popurrí conformado por “Zamba para los Huérfanos”, “Cadenas y Antifaces” y “En El Nombre del Padre” para tampoco olvidarse de “Fronteras y Horizontes”, el primer LP del grupo. Salvando algunas desincronizaciones con las pistas instrumentales pre-grabadas, la banda sonó potente y nítida durante las casi dos horas que duró su show. La propuesta del quinteto se nutre de muchos estilos ajenos al Metal y recrearlos en vivo no es tarea sencilla.

Aparentemente esta heterogeneidad en el sonido de Arraigo no cae simpática a cierta parte del público metalero más conservador y es por eso que antes de presentar “Escribe y Dispara”, el cantante Pablo Trangone -siempre con un mate y con su tono casi payador para dirigirse al público- nos recordó que “la última vez que tocamos esta canción nos dijeron “putos”, como si eso todavía fuera un insulto o un agravio en 2018”. Vaya uno a saber si la banda se ganó dicho calificativo a raíz de que el tema incorpora musicalmente elementos de la cumbia o porque retrata una realidad social que muchos eligen ignorar. Allá ellos, sus propias restricciones los lleva a perderse de una banda única y que además tiene un mensaje muy claro. Porque sin dar nombres propios, Arraigo deja muy en claro en sus letras cuál es su posición ante la realidad del país y de toda la región Latinoamericana.

Y así y todo, pese a tener un mensaje cargado de sentido social, histórico y cultural, la banda se las arregla para que sus shows sean siempre una fiesta. Todos y cada uno de los músicos demuestran estar disfrutando cuando están sobre las tablas, y no quieren que la gente se quede afuera. Por eso, durante distintos momentos, como en la festiva “Te Llamo Eternidad” o en la furiosa “Incómodo Donde Estés”, invitaron a subir al escenario a personas de entre el público a cantar con ellos; ni que hablar durante “Calaveras Porteñas”, en donde una murga se cuela entre los presentes para que el Roxy se transforme en un jolgorio absoluto. También hay espacio para momentos más intimistas como “Nehuén”, “Pañuelos Negros” -ambas cargadas de Folclore- o la oscura “Camino a lo de Prieto”, la cual antecedió al intervalo, o para la sentida “Lo No Caminado”. Y por si alguno todavía no tiene en claro que Arraigo se trata de una banda que viene a romper moldes, allí también hubo espacio para una sorpresa con la estupenda versión de “El Amor Después del Amor” de Fito Páez.

El final vino con la potente “Carnaval de Soledades” para redondear una contundente actuación en donde hubo Metal, hubo Folk, hubo Murga, hubo saltos, hubo pogo, hubo baile, hubo calor, hubo abrazos, hubo emoción y, sobre todo, hubo mucha intensidad. Unir lo diverso para enfrentar lo adverso. De eso se trata la propuesta de Arraigo. Y en vivo vuelven a dejarlo más que claro.