Crónica: Nahuel Escalada / Fotos: Maru Debiassi

La banda Latinoamérica presentó su nuevo álbum “II” en el Teatro Vorterix, afianzándose como un nuevo exponente de la escena hispana.

Desde su concepción, esta hermandad conformada por Andreas Kisser (Sepultura) en guitarras, Alex Gonzáles (Maná) en batería, Harold Hopkins (Puya) en bajo y Andrés Giménez (A.N.I.M.A.L) en voces, carga sobre sus hombros el peso de ser la nueva promesa del metal latino. O al menos, así los venden. “No somos un súper grupo. Somos una banda que se está haciendo de abajo”, manifestó Giménez y, de alguna manera, es verdad: De La Tierra se está haciendo de abajo.

Mientras los actos soporte NUM, No Guerra y los brasileros Armored Dawn entretuvieron al puñado de presentes que asistieron a primera hora, los pasillos del Vorterix se fueron llenando con escasa concurrencia. El hecho de que las últimas semanas hayan sido el epicentro de distintas visitas internacionales, definitivamente afecto en la venta de tickets. Sin embargo, no fue excusa para que algunos fanáticos y curiosos se acercaran. El comienzo con “Maldita Historia” fue una certeza y si bien la actitud de los músicos fue un tanto tímida, bastaron unos segundos para que se vayan soltando y demostrar una presencia ganadora sobre las tablas. “Señales” y “Rostros” fueron los siguientes en pasar y de aquí al final se daría un patrón entre tema y tema: uno del primer álbum, otro del segundo. Este show fue el debut de Harold Hopkins como nuevo miembro de la banda (desde principios de año que ocupa el lugar de Flavio Cianciarulo en bajo) y logró cubrir con eficacia el enorme hueco que dejó el Fabulosos Cadillacs.

Para el turno de “Valor Interno” y “San Asesino”, muestran uno de los potenciales de la agrupación: la conjugación de idiomas. Mientras el líder de A.N.I.M.A.L se ocupa de cantar en español, Andreas Kisser se da el lujo de vociferar algunas líneas en portugués. “Puro” y “Detonar” siguieron en la lista y para ese momento los pequeños problemas de volumen ya estaban resueltos y Alex Gonzáles demostró que tras los parches no solo es un gran baterista, sino que derrocha energía y hasta se da el gusto de saltar, subirse al banco y agitar mientras sigue dándole a los palillos. Si, un showman a lo Lars Ulrich. El dúo de guitarras Giménez/Kisser cumple con creces y, por supuesto, Andreas es el que se lleva las palmas del público gracias a su carisma, buena onda y porque es el tipo que grabo los solos de “Arise”. La seguidilla de “Somos Uno”, “Sin Límites”, “Chaman de Manaus” y “Ciénegas de Odio” fueron las excusas perfectas para que se formen varios pogos y, definitivamente, fue lo mejor que se escuchó en la noche.

Promediando la hora y media de show, “Cosmonauta Quechua” fue el encargado de cerrar la noche luego de una larga presentación de cada miembro por Andrés Giménez. Con solo dos discos en su haber, De La Tierra tiene el potencial para ser esa supuesta promesa del metal latino y el exponente que nos represente en todo el mundo. Solo queda en ellos si realmente quieren ocupar el puesto.