Crónica: Rodrigo Garbini / Fotos: Maru Debiassi

Protagonizando una mini-gira de tres presentaciones en conjunto por nuestro país, ambos sextetos concluyeron su tour sudamericano en suelo porteño.

La propuesta musical de Delain perfila a los neerlandeses como un exponente a tener en cuenta a la hora de hablar de la vertiente sinfónica del metal, influenciados por bandas del calibre de sus compatriotas Within Temptation o los finlandeses Nightwish. Por otro lado, la oferta de Amaranthe resulta harto polémica, incorporando muchos sonidos del pop moderno y haciendo que los fans más conservadores se declaren abiertamente en contra de tal experimento. Su base de seguidores abiertos a nuevos sonidos hicieron posible que ambas bandas unieran fuerzas para encabezar una mini-gira de tres shows en nuestro país, comenzando en la ciudad de Rosario, para luego ser acto soporte del show de Tarja Turunen en el Luna Park, y culminando su tour por el continente en el Teatro Flores.

Lo cierto es que tras la corta pero interesante presentación de los locales Escapist, Amaranthe salió a enfrentarse a un abanico de problemas, desde un sonido que nunca se terminó de amigar con los suecos hasta una falla energética en la mitad del set, pero el más distintivo de aquellos desperfectos fue el estado de salud de los miembros; Johan Andreassen (bajo), con un pie roto, tuvo que ejecutar su instrumento sentado, mientras que Elize Ryd estaba lidiando con una infección pulmonar obligando a la vocalista a bajar varios tonos a su voz, quedando muy evidenciada en las secciones más lentas como en la ejecución de la balada “Amaranthine”, o en “Endlessly” donde relevó su rol a una fan del público. No obstante todo este conjunto de infortunios no menguó la euforia de los presentes quienes tuvieron su propio show debajo del escenario, saltando y coreando cada una de las jugadas del sexteto nórdico. La lista se basó en un salpicado de su escueta pero efectiva discografía, principiando con “Maximize”, pasando por “1.000.000 Lightyears”, “Hunger”, “Boomerang” y “Drop Dead Cynical” para culminar con la pegadiza “The Nexus”. Si bien los presentes celebraron la actuación con énfasis, esperamos ansiosos una pronta revancha para que los escandinavos puedan desplegar su artillería en óptimas condiciones.

El marco para la presentación de Delain fue mucho más favorable que el de sus colegas escandinavos; desde el minuto cero abriendo con “Hands of Gold” gozaron de un sonido envidiable donde cada instrumento tuvo su tratamiento individual y la voz de Charlotte Wessels endulzó los oídos de todos los presentes. Digna de destacar fue la labor implacable de Joey de Boer tras los parches, oficiando de reemplazo al saliente Ruben Israël. Aunque la excusa del sexteto holandés era presentar su nueva placa, el muy satisfactorio “Moonbathers” (2016), también dejaron en claro que se sienten más a gusto interpretando su material más contemporáneo a sus primeros pergaminos; uno a uno fueron desfilando los bombazos “Suckerpunch”, “Fire with Fire”, “Army of Dolls”, la orquestada “Pendulum” y la bella “Mother Machine”, todas ellas celebradas fervorosamente. Llegados los bises no hubo garganta que resistiera al tridente formado por “Don’t Let Go”, “The Gathering” y “We are the Others” oficiando como broche de oro a una actuación brillante y memorable, que solo tuvo de penosa la escasa convocatoria.