Crónica: Rodrigo Garbini / Fotos: Maru Debiassi

Poniéndole calor a una noche helada, Havok llegó a Buenos Aires una vez más para descargar todo su arsenal del más puro Thrash Metal.

Con la llegada del nuevo milenio, muchas agrupaciones emblemáticas del Thrash experimentaron una fuerte resurrección luego de una década de pocas luces: bandas como Kreator, Exodus y Overkill volvían a lanzar discos a la altura de sus estatus de leyenda, mientras que otras escuadras aprovecharon para volver al ruedo con gran potencia como Death Angel o Forbidden. A su vez, este renacimiento en el género traería una nueva camada de bandas jóvenes y hambrientas de gloria para aportar un cambio de aire y continuar el legado, sobre todo en los Estados Unidos. Entre ellas podemos nombrar a Municipal Waste, Toxic Holocaust, Evile, Gama Bomb, Lich King, Warbringer y también está Havok. Los de Denver, ya con cuatro placas bajo el brazo, no han hecho otra cosa más que crecer progresivamente y captar adeptos a través de todo el globo con su propuesta de Thrash Metal con algunos guiños al Crossover, y en Argentina no fue la excepción, pues Havok se presentó por segunda vez en nuestro país ante un Uniclub que rebalsaba de público.

Mientras que los locales Dezaztre Natural, Piras, Castigo y Hamvides comenzaban a ponerle calor a una gélida noche otoñal, los autoconvocados fueron concentrándose en el recinto hasta colmar su capacidad, dato no menor teniendo en cuenta la corriente situación económica de nuestro país. Pasadas las 21:30 horas, el cuarteto estadounidense tomaría por asalto el escenario principiando con “Fatal Intervention” seguida de “Hang ‘Em High” y “Prepare to Attack” con un sonido óptimo que los acompañó desde el comienzo.

Al redactor de esta nota pocas veces le tocó vivir una descarga de energía tan intensa como la de Havok con los argentinos: el público fue un show aparte en donde dieron cátedra de mosh pit, donde volaron latas de cerveza, zapatillas y otras prendas de vestir de una punta a la otra del recinto y hasta hubo tiempo para el stage diving, aunque este último detalle un poco opacado luego de que uno de los individuos cruzara la línea de lo salubre interfiriendo con la presentación de la banda. Así comenzó una retroalimentación entre asistencia y agrupación quienes también se contagiaron de aquella fervorosa demostración de pasión por su música, con la excepción del frontman David Sánchez quien a pesar de estar celebrando su onomástica esa misma noche, se lo notó mucho más apático que al resto de los integrantes de Havok.

A la hora de armar el set list, los de Colorado optaron por hacer especial hincapié en su placa “Time is Up” (2011) por sobre el resto. Por supuesto que también hubo referencias a su más reciente trabajo y excusa a presentar, el muy efectivo “Comformicide” (2017), con la controvertida “F.P.C.”, “Ingsoc” e “Intention to Deceive”, esta última encargada de poner el broche final a la primera parte del show. Los bises abrieron con “D.O.A.” y cerraron con “Time is Up”, redondeando una presentación de lo más intensa, que solo tuvo de penosa la corta duración de la misma: apenas una hora. Havok es una banda joven y todavía tienen mucho camino por delante, pero con shows como el vivido el pasado 13 de junio, sólo queda augurarles un futuro fructífero, mientras tanto, esperaremos ansiosos un próximo regreso. Thrash ‘Till Death!