Crónica: Max Garcia Luna / Fotos: Cristian Estaurino

El grupo comandado por Ian Astbury y Billy Duffy, concluyó su estadía en Argentina, con un concierto en el Luna Park donde revivieron todos sus clásicos.

Los británicos ofrecieron el último de sus shows en nuestro país, luego de su paso por Rosario, Mendoza y Córdoba, en el marco de la gira que los encuentra celebrando los treinta años de “Electric”, el disco que los consagró definitivamente en todo el mundo, además de presentar su más reciente material discográfico, “Hidden city”, cuyo titulo esta inspirado en una remera con la inscripción “Ciudad oculta”, que el futbolista Carlos Tevés exhibió luego de convertir un gol jugando para la Juventus.

Pasadas las 21:30 The Cult hizo su ingreso al escenario en medio de una intro con tintes tribales; “Wild flower” y “Rain” anunciaban el inicio provocando la exaltación del público que copaba las instalaciones del estadio; el primero de los nuevos llegó con “Dark energy”. “Es grandioso estar en casa” proclamó Atsbury poco antes de despacharse con “Lil devil”, que volvió a subir la temperatura, para engancharse con “Peace dog” y el coreadisimo “Rise”.

Esta encarnación del grupo encuentra al dúo fundador junto al bajista Grant Fitzpatrick, el multi-instrumentista Damon Fox, que alterna entre guitarras y teclados, y el eximio baterista John Tempesta, que desde hace once años acompaña a la banda y cuyo currículum ostenta nombres de la talla de Exodus, Testament y Rob Zombie.

“Rise” y “Nirvana” se continuaron, para desembocar en la balada “Birds of paradise”, dedicada a “los soñadores” según lo expresó el propio frontman. La oscura y desoladora “Deeply ordered chaos”, fue seguida de “The phoenix” y el cierre con la seguidilla de hits “Sweet soul sister”, “She sells sanctuary” y “Fire woman”, los llevó de regreso a sus días de gloria.

Después de la habitual espera, los músicos regresaron al escenario para ejecutar “King contrary man”. ¿Una más? pregunto Astbury y se lanzaron con “G.O.A.T.”, otro de su último disco en una audaz elección para un bis. El homenaje a los colegas fallecidos como Tom Petty, Chris Cornell, Chester Bennington y David Bowie, y un final brillante con el clásico “Love removal machine”, que puso a todos a saltar.