Crónica: Rodrigo Garbini / Fotos: Maru Debiassi

Volviendo a repetir la fórmula de hace dos años atrás, Mayhem sacudió los cimientos de Uniclub con un show teatral del más oscuro Black Metal.

Mayhem es una de esas agrupaciones que no necesitan una introducción muy extensa. Los de Noruega han sido parte de la mitología del Black Metal desde hace ya muchos años y un aura de controversias que van más allá de lo musical los sigue hacia donde vayan, incluyendo asesinatos, suicidios y denuncias por alterar el orden público. Toda esta parafernalia de elementos fue esencial para que el Black Metal surgiera del circuito under escandinavo y vaya a saber por cuál motivo, los fans más puristas del género consideran que el legado de Mayhem culmina con su primer larga duración “De Mysteriis Dom Sathanas” (1994) ignorando todo lo que vino después. Teniendo esto en cuenta, no es difícil entender por qué Mayhem volvió a salir al ruedo tocando su primer trabajo de larga duración en su totalidad, gira que los trajo a nuestro país una vez más, esta vez por partida doble, tocando en la ciudad de Salta primero y en Buenos Aires un día después.

Durante los meses de marzo y abril, la agrupación noruega estuvo presentándose en algunos festivales por el viejo continente y los Estados Unidos ofreciendo un popurrí de su catálogo y repasando un poco de cada uno de sus trabajos. Sin embargo para su gira sudamericana decidieron ir a lo seguro y volver a ofrecer un show que ya habíamos visto dos años atrás en el mismo recinto. Esta decisión terminó impactando en la concurrencia: para 2016, Mayhem tenía una cuenta pendiente con los argentinos luego de ocho años de ausencia, quienes terminaron colmando la capacidad del recinto en un show con entradas agotadas, mientras que en esta oportunidad la asistencia fue reducida a algo más de la mitad.

Exterminio, Nuclear Sathan y Morferus fueron las bandas locales encargadas de entretener a los presentes mientras esperaban el acto principal, pero lo cierto es que la puntualidad nórdica dejó mucho que desear y el show fue retrasado sesenta minutos de la hora pactada sin previo aviso logrando que los presentes se impacientaran, pero para el momento en que las primeras notas de “Funeral Fog” comenzaron a sonar, todo el malestar había quedado de lado. Acompañados por un sonido impecable, el quinteto noruego desgranó con notable efectividad las ocho perlas que componen “De Mysteriis Dom Sathanas”, uno de los discos más emblemáticos de la historia del Black Metal, con una vistosa puesta en escena en donde los miembros de la banda se arroparon en mortajas y Attila Csihar auspició de sacerdote de la macabra ceremonia. Un interludio siniestro entre tema y tema añadía una aura de tinieblas a la oscuridad primigenia que el álbum encierra (emocionante la grabación de la voz del legendario ex-vocalista Dead presentando “Freezing Moon”), mientras que las tenues luces, aunque dificultaba el trabajo de los fotógrafos, hacia juego con el lóbrego ambiente.
Para la segunda parte del show, el Mayhem oscuro dio paso al Mayhem extremo: Luego de la intro “Silvester Angfang”, el clásico “Deathcrush” invitaba a sumarse al frenesí demencial que los presentes habían instaurado bajo las tablas, aunque esto también trajo ciertos problemas pues quedó claro que a Necrobutcher no le gusta para nada el stage diving ya que casi termina a los golpes con un fan. Aquí los noruegos recordaron un poco su presente con “Psywar” y la primera parte de “To Daimonion”, para luego volver a la prehistoria de la banda y cerrar con dos canciones de su primera demo: “Carnage” y “Pure Fucking Armageddon”. Salvo por Attila Csihar, el resto de los miembros desapareció de la escena tras la última nota dejando la estela del malestar causado en este segmento del show, sin embargo esto no opacó el balance general, en donde Mayhem volvió a demostrar que más allá de las controversias que los acompañarán hasta a la tumba, tienen totalmente justificado por qué son una leyenda viviente en la cosmogonía del Black Metal.