Crónica: Nicolas Cardinale / Fotos: Maru Debiassi

Con potencia, elegancia, y con el condimento especial de ser su actuación final en nuestro país, la banda italiana desplegó todo su potencial ante un Groove que rebalsaba de fanáticos.

Ni siquiera el agobiante calor que asedió a la Ciudad de Buenos Aires el jueves 11 de enero fue un impedimento para que el local de Santa Fe al 4400 haya albergado a tanta cantidad de espectadores. Pero la ocasión lo ameritaba, ya que la banda de Luca Turilli y Fabio Lione pisó un escenario nacional por última vez, en el marco de su segunda visita a Sudamérica durante la gira “20th Anniversary Farewell Tour” y tras haber hecho su paso por el Teatro del Huerto en Salta el día anterior. Con un repaso por sus más grandes éxitos, el power metal se adueñó de una noche mágica y memorable.

A pesar de que las puertas se abrieron a las 19, los asistentes que ingresaban por lista o que debían adquirir su pase estuvieron veinte minutos para poder acceder al recinto. Pero esto no impidió que pudieran escuchar tanto a Conxuro y a Abeydon, que sirvieron como antesala para el evento estelar. Con el reloj marcando las 21:30 se apagaron las luces y comenzó a sonar “In Tenebris”, previo a la aparición del baterista Alex Holzwarth, el guitarrista Dominique Leurquin, el bajista Patrice Guers, Turilli y por último Lione, quien dio la bienvenida a la fiesta con “Dawn Of Victory” y “Wisdom Of The Kings”. A lo largo de la velada, el vocalista agradeció entre tema y tema al público y hablaba en un español que no era perfecto, pero sí entendible. El show continuó al compás de “The Village Of The Dwarves”, “Power Of The Dragonflame”, “Beyond The Gates Of Infinity” y “Knightrider Of Doom” de manera casi ininterrumpida. La gente no paraba de corear cada solo que ejecutaba Turilli y de ovacionar al frontman cada vez que concluía una pieza, más allá de la alta temperatura y de la falta de un aire acondicionado acorde al lugar y al evento para poder disiparla. Además, si bien la calidad sonora fue aceptable, en todas las canciones hubo acoples pero eran solucionados rápidamente. Los oriundos de Trieste siguieron con “Wings Of Destiny”, “When Demons Awake”, “Riding The Winds Of Eternity” (dedicado al actor británico y colaborador de la banda Christopher Lee, fallecido en 2015) y el title track de su segundo álbum, “Symphony Of The Enchanted Lands”. A su término, el escenario se despejó para darle paso a Holzwarth para que demuestre su habilidad en la batería, mediante un solo, que inició con un pequeño cover del tema de introducción de la serie “Game Of Thrones”, de una duración cercana a los seis minutos.

El evento prosiguió con la interpretación de “Land Of Immortals” y The Wizard’s Last Rhymes”. Luego fue el momento de Guers para hacer hablar a las cuatro cuerdas, tras lo que Lione jugó un poco con los fans y cantó unos versos de la obra maestra del tenor Andrea Bocelli, “Con Te Partirò”. La primera parte del show concluyó de la mano de “Holy Thunderforce”. Luego del encore, la formación recargó energías para el sprint final, que estuvo compuesto por “Rain Of A Thousand Flames” y las geniales “Lamento Eroico” y “Emerald Sword”, para darle el broche de oro a la última presentación de Rhapsody en territorio nacional.