Crónica: Nahuel Escalada / Fotos: Maru Debiassi

Helker se presentó por primera vez con su nuevo vocalista Aaron Briglia en una noche imborrable, llena de emociones y esperanzas renovadas.

Definitivamente, la partida de Diego Valdés de las filas de Helker fue un balde de agua fría. Sobre todo cuando todo parecía estar increíblemente bien, en vísperas de la gira de presentación del reciente trabajo “Almas de Fuego”. La salida del ex- Azeroth fue, al parecer, en buenos términos motivado por la búsqueda de nuevos rumbos musicales y radicarse junto a su familia en España. Por lo que este show no sería otro más en la historia de la banda, sino que se perfilaba como una prueba de fuego, en la que no solo se iba a poner a prueba al nuevo vocalista, sino también las esperanzas de un público ferviente y expectante ante esta situación.

Mientras la gente de Pacífica y Nuestra Sangre iniciaron la velada con una interesante propuesta heavy/power metalera, los pasillos del Roxy se fueron llenando de curiosos y entusiastas. Todos con la duda de si el nuevo muchacho, Aaron Briglia (Crytical, Azeroth, entre otros), es o no el indicado para ocupar el inmenso puesto que dejó Diego Valdés vacante. Fue así que a las 21hs, el telón del recinto de Niceto Vega al 5542 se abrió y ya no hubo lugar para incertidumbre: Helker suena y suena como nunca. La seguidilla de “Redención, “Lo que quieras ser” y “Lágrimas de sangre” sirvió para demoler los tímpanos de los presentes y Briglia llevó las riendas como si fuera un miembro histórico.

“Gracias por este enorme apoyo”, fueron las palabras del bajista y fundador Christian Abarca frente a tan calurosa respuesta y no tardó demasiado para presentar oficialmente al nuevo miembro. La buena vibra en el escenario se reflejó en la enérgica ejecución de las canciones y, además, bajo un sonido que acompañó toda la velada -salvo la guitarra de Leo Aristu que sufrió disparejos volúmenes-. Mientras que temazos como “Volverte a ver”, “Golpe por golpe” y “Más que el tiempo y la distancia” (todos del nuevo disco) azotaban las paredes del Roxy, las muecas de aprobación de los fanáticos frente al nuevo panorama del quinteto fue aumentando y Aaron Briglia fue, definitivamente, uno de los más festejados de la noche: no solo cuenta con un caudal vocal envidiable, sino que parece ser el indicado para ocupar el puesto de Diego Valdés.

La noche siguió su curso y así sonaron “Viento y fuego”, “Alma de fuego”, “Resistir” y el final con la coreada “Sueños”. Entre abrazos, risas y agradecimientos -y tras el saludo afectivo de Briglia para con los fanáticos detrás de la faja de seguridad- un capítulo se cerró en la historia de Helker y dio paso a un futuro prometedor.