Crónica: Roberto Isa / Fotos: Maru Debiassi

La banda insignia del metal bizarro tocó en el Teatro Flores, donde además de repasar clásicos, presentaron interesantes covers en un show para todos los gustos.

A la hora de analizar un recital de Asspera debemos partir de una premisa fundamental: nada es en serio. O mejor dicho, nada y todo es en serio. ¿Contradictorio? No, porque lo que demuestra la banda en cada show es una preparación impecable de cada recital, donde ningún detalle queda librado al azar, pero al mismo tiempo todo el evento transcurre como si fuese una brillante improvisación sobre las tablas.

Con un recinto al borde de su capacidad máxima, puntualmente a las 21 horas de la noche del sábado, se abrió el telón con los primeros acordes de “Gorda Puerca” sonando a toda potencia. El demoledor riff del tema, incluido en el disco debut de la banda, sirve para patear cabezas desde el comienzo. Ya habiendo entrado en calor, se sucedieron temas que rápidamente encontraron un lugar destacado entre las preferencias de su público, como es el caso de “Tarifazo” o “El Peaje más caro del mundo”, cuyo estribillo fue coreado por el teatro completo, enmarcando un clima festivo que perduraría hasta el final de la velada.

En “Rotopercutor”, ese tema de tinte blusero a medio camino entre AC/DC y Led Zeppelin en clave heavy, Rockardo (Julián Barrett) demuestra que sin dudas se ubica entre los mejores guitarristas de la escena local, con un solo cargado de recursos técnicos y feeling, siendo dedicado por el guitarrista al legendario Pappo, una de sus máximas influencias. Luego se sucedieron temas como “Gambeta” (con vuelta olímpica poguera incluida), “Si ya se!” o “Partiendo Cabezas”, como ejemplos del notable ida y vuelta entre la banda y el público. Justamente en este punto reside una de las claves de la importancia lograda por Asspera en la escena a lo largo de sus quince años de carrera, y se verifica en el constante caudal de seguidores que, lejos de mermar, parece incrementarse cada año.

Sobre el final llegó el turno para los covers incluidos en el compilado recientemente lanzado, “Glandes Éxitos”, y allí la bizarreada musical permite que la inconfundible melodía de “The Final Countdown” de Europe sea la intro de “La Pachanga” de Vilma Palma e Vampiros, o que el pesadísimo riff de “Sad But True” de Metallica haga las veces de apertura de la versión metalera de “Luzbelito y las Sirenas”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. “Don”, de Miranda, logra de alguna manera quedar perfectamente entremezclado con “Walk” de Pantera, mientras que el punto más alto del segmento llega con “La motito de Carlitos”, originalmente de Mala Fama, que cuenta con la intro de batería de “Painkiller” de Judas Priest y al final se aclimata al ritmo de “Chop Suey!” de System of a Down. Presentación de las novedades antes de darle paso a la emotiva “Pogo al corazón”, como cierre del setlist.

Culminando la noche, Richar Asspero anunció que el recital fue grabado en su totalidad con la intención de ser lanzado en dvd (de manera gratuita, como suele hacer la banda) próximamente. Un final que dejó a todos contentos, porque si hay que bizarrear, qué mejor que hacerlo como hace Asspera, con altura.