Corría 1987 y una incipiente banda llamada Guns N’ Roses se encontraba en vías de lanzar su álbum debut, “Appetite For Destruction“, que terminaría saliendo el 21 de julio de ese año. No necesita ningún tipo de presentación, se trata de uno de los discos más icónicos de la década de los ochenta y del hard rock/heavy metal en general. Grandes temas han sido grabados para esta placa, como la legendaria “Sweet Child O’ Mine”, “Paradise City” y “Nightgrain”. Sin embargo, su puntapié inicial (seguramente uno de los mejores opener tracks de un bautismo discográfico en la historia) le dio a los oyentes la bienvenida a esa jungla representada tanto por esta placa como por el resto de su repertorio (y las vidas privadas de sus miembros).

“Welcome To The Jungle” es un himno de la música y cualquiera que escuche su característico inicio de guitarra podrá reconocerlo, sea o no fanático de la banda o del género. Es que esta introducción funciona perfectamente como una puerta de entrada a un parque de diversiones del que los oídos no querrán irse nunca más. De más está decir que, una vez cruzado ese umbral, encontramos su pegajoso riff principal y la cautivadora voz de Axl Rose que nos anticipan e invitan a prepararnos para disfrutar de lo que vendrá. Sin embargo, el vocalista buscó contar una realidad más oscura que la provista en el optimismo de la tonalidad de su voz.

El tema relata cómo era la vida en Los Ángeles en los 80, donde el cantante vivió en 1985. Para empezar, él llegaba desde un pueblo en el estado de Indiana, conocido por sus ciudades con tendencias más rurales y menos pobladas que una gran metrópolis como la californiana. El recibimiento se lo dio un delincuente que le robó el dinero que tenía y le dijo una frase que probablemente resulte conocida: “You know where you are? You’re in the jungle… you’re gonna die!”. Estas palabras resumían completamente la temática de la canción, porque los excesos, la violencia y los problemas estaban a la orden del día, provocados por sus habitantes que vivían como animales (en palabras del propio Rose).

Pero lo que le dio mayor perspectiva al momento de escribir la canción fue haberlo hecho desde Seattle mientras se encontraba de paso por esa zona. Se trata de otra gran ciudad estadounidense, pero que se queda muy corta en comparación con Los Ángeles, por lo que le permitió tomar conciencia del tamaño de esta última en relación con la primera. El poblado del estado de Washington podría considerarse rural al lado del ubicado en California: las diferencias eran evidentes. Luego, cuando llegó la hora de poner la música, Axl combinó sus líricas con el archiconocido riff que ya tenía preparado Slash y el resto de la banda se encargó de hacer los arreglos pertinentes.

El legado que dejó este tema fue enorme: trascendió completamente el mundo de la música y forma parte de numerosas listas de las mejores canciones de todos los tiempos publicadas por los medios más importantes del género. De la misma forma lo hace también su riff principal en su respectivo ranking, incluso siendo considerado por su propio creador como uno de sus favoritos entre los que dio a luz. Guns N’ Roses habló prolija y divertidamente acerca de una vida alborotada y peligrosa, dejando en el proceso una primera impresión más que satisfactoria.