Lemmy Kilmister, “Fast” Eddie Clarke y Phil “Philthy Animal” Taylor lucen desafiantes mirando a la cámara (por primera vez para la tapa de un disco de la banda), cubiertos por vestimentas de cuero en un paisaje desértico, al mejor estilo far west norteamericano. La fotografía no fue tomada en Arizona o alguna otra área desierta de Estados Unidos, si no en Bernet, Inglaterra, y de alguna manera sirve de aviso para el contundente, puro, y furioso Rock & Roll que despliega Motörhead en “Ace of Spades”, editado en 1980.

Abriendo el disco, “Ace of Spades” sale a marcar el terreno de entrada. Es que aquí, toda la potencia de la banda puede resumirse en el furioso inicio de la mano del inconfundible sonido distorsionado del Rickenbacker de Lemmy, que pronto recibe acompañamiento en el repiqueteo del redoblante a cargo de Taylor. La letra resultaría ser todo una declaración de principios por parte de Kilmister,  asumiendo haber “nacido para perder”, pero que sin embargo cuenta con una carta para ganar: el As de Espadas. Arremetiendo como un torbellino, breve y conciso, como una ráfaga de energía que sacude todo de principio a final, sin tiempo que perder porque, de todas maneras, Lemmy no quiere vivir para siempre. Clarke se encargaría de rematar las barajas incendiando el mástil de su Fender Stratocaster con un furibundo solo. Las cartas están echadas y también prendidas fuego.

“Love me like a Reptile” aparece como una bocanada de buen y tradicional rock & roll, con un riff introductorio que se acelera para darle lugar a una canción que demuestra que lo simple a veces puede ser realmente bueno. A continuación, “Shoot you in the back” y “Live to win” nos acercan al Motörhead veloz y aguerrido, con buenos riffs distribuidos entre las intervenciones vocales de Lemmy, quien nos recuerda que siempre debemos vivir para ganar. En “Fast And Loose”, lo que encontraremos es nada menos que un blues, pero claro, adaptado al modo Kilmister. Al tradicional riff en escala pentatónica se le superpone la potente base propuesta por la banda, logrando que el resultado sea una enérgica canción de rock & roll nutrida de buenos aportes de Clarke en guitarras.

Promediando el disco, “(We are) The Road Crew” relata los vicisitudes de la vida en la carretera, desde el punto de vista de los roadies que acompañan a las bandas en sus giras, con el sonido Motörhead en su esplendor: buenos riffs, potencia y el vozarrón de Lemmy para relatarnos el día a día sobre la carretera. “Fire Fire” hace honor a su nombre y se presenta como una distorsionada llamarada, mientras que “Jailbait” continúa la senda de la velocidad al igual que la riffera “Dance”, velocidad que sería aún más explotada en “Bite The Bullet” y su inconfundible sello punk.

Finalizando el disco, “The Chase Is Better Than The Catch” devuelve el rock & roll al primer plano, con un base rítmica compacta y sobria, que a su vez permite destacados pasajes instrumentales a cargo de Clarke y Kilmister. “The Hammer”, tema de cierre, cumple su anunciado propósito y cae como un martillo metálico, con Taylor liderando el ataque. Así, llega el cierre de un disco que resultaría ser icónico para propios y extraños, otorgando sobradas dosis de rock & roll, metal, punk y todo aquello que Motörhead supo abarcar, y claro, influenciar. Un disco eterno, como Lemmy Kilmister.

El legado:

Ace of Spades” se convirtió en un suceso para la banda, y para la música pesada en general, ayudando a cimentar el gran momento de la generación inicial del Heavy Metal.

Kilmister, Clarke y Taylor consolidaron definitivamente su química musical en la placa, siendo referenciados como la “formación clásica” de Motörhead, habiendo ofrecido los mejores momentos compositivos del grupo.

Ace of Spades” sería un álbum embrionario de lo que posteriormente se conocería como Thrash Metal. Bandas como Metallica señalan a este disco, y al tema homónimo, como una de sus principales influencias para desarrollar su estilo.