El luto ocupa, en casi todas las culturas, un lugar importante para la vida de las personas que pierden a alguien cercano. Y allí se encontraba AC/DC en 1980, lidiando con la muerte de su vocalista, Bon Scott, apenas unos meses después del lanzamiento de su aclamado disco “Highway To Hell”, el cual fue un verdadero suceso que puso a la banda en los primeros planos. Sobran los ejemplos de grandes bandas que decidieron ponerle punto final a su existencia cuando alguno de sus miembros partió hacia el más allá, pero en el caso de los australianos, la cosa sería distinta: “Bon nos hubiera pateado el trasero si decidíamos terminar”, comenta Angus Young, guitarrista y líder de la agrupación (junto a su hermano y también guitarrista, Malcolm Young), sobre la decisión asumida por la banda. Había que encontrar otro cantante, y había que hacerlo rápido.

Seis semanas después, y habiendo realizado insatisfactorias audiciones con diversos cantantes, el nuevo hombre del micrófono ya estaba elegido. Se trataba de Brian Johnson, vocalista de la banda Geordie, quien incluso contaba con el visto bueno del mismísimo Bon Scott, dado que, algún tiempo antes de fallecer, les había comentado a los hermanos Young acerca de lo buen cantante que era Johnson, hecho que sorprendió a los guitarristas dado que referirse a otros cantantes no era una actitud habitual de Scott. Con Brian Johnson ya enlistado en la banda, más el bajista Cliff Williams y el baterista Phil Rudd, los Young se encontraban listos para encaminar el barco nuevamente hacia buen puerto. Y el destino resultaría ser paradisíaco, ya que la banda se radicó en los estudios Compass Point de las Bahamas, al no encontrar espacio disponible en los estudios londinenses que eran la primera elección para la grabación.

Ya instalados en la isla caribeña, AC/DC comenzaría un veloz proceso de composición y grabación de la placa, que a su vez significaba el primer trabajo con su nuevo cantante y el segundo disco en ser producido por Robert Lange, también productor de “Highway To Hell”, y el ingeniero de sonido Tony Platt, hombres claves para el sonido del nuevo disco. El primer tema compuesto fue el homónimo “Back In Black”, tema en el que el blues tradicional parece ser devorado por las profundidades del averno y forjado mediante el más sólido acero. Una contundente triada de notas componen un riff magistral, tan simple como inevitablemente adictivo: nadie escapa de su atracción. Hipnótico y contundente, “Back In Black” expresa a través de la afilada voz de Johnson un claro mensaje: estamos de regreso. Potente, sentido y pegadizo, el tema resume todo lo bueno que puede haber en una canción de rock.

“Hells Bells” fue el tema elegido para abrir el disco, y las líneas iniciales de su lírica fueron inspiradas en las fuertes lluvias tropicales que azotaron la zona del estudio, como recuerda Brian Johnson: “escuchamos una gran explosión, un enorme trueno sin nada de luz…entonces dije ‘retumban truenos’…luego, comenzó a llover a cántaros…‘una lluvia torrencial’…y así comenzó la letra”. Para la música, Angus y Malcolm querían componer algo verdaderamente épico y simbólico, y para ello, una vez compuesta su monumental introducción y definido el nombre, el menor de los Young fue preciso: “ahora necesitamos una maldita gran campana”. Para lograr el característico sonido, en primera instancia se intentó la grabación de un campanario cercano, pero, al no encontrar el resultado deseado, la banda encargó la creación de una campana que permita recrear el sonido exacto. El tema terminaría siendo uno de los más logrados del disco, además de erigirse como un sentido homenaje a su fallecido ex cantante.

A continuación, “Shoot To Thrill” permite apreciar al AC/DC más poderoso y directo, con un riff entrelazado entre las dos guitarras y la cada vez más ajustada voz de Johnson, repleta de melodía y potencia, factores que permiten redondear otro momento sobresaliente del disco. “What You Do For Money Honey”, (tema que ya había estado en las gateras desde la grabación del disco “Powerage”, de 1978), continúa por la buena senda de riffs pegadizos y melodiosas vocales que demuestran que, a esta altura, la comunión entre la banda y el nuevo cantante ya despejó cualquier duda. El blues vuelve a hacerse presente en el riff principal de “Given The Dog A Bone”, pero claro, atravesado por la corriente eléctrica propuesta por los hermanos Young y sostenida por la siempre firme base de Cliff Williams y Phil Rudd.

“Let Me Put My Love Into You” y su explícita letra se presenta como el “tema lento” del disco, siendo en sus raíces un oscuro y pesado blues, que sobresale por su constante ritmo acompasado y su muy logrado estribillo. Seguidamente aparece otro clásico del disco, “You Shook Me All Night Long”. Radialmente perfecto, el tema, tanto por duración y calidez sonora, estaba destinado desde su misma concepción a ser un mega-éxito, basado en su inigualable estribillo, una introducción que desborda melodía y la constante sensación de armonía que es capaz de generar mientras se lo escucha. Atrás quedaron las primeras versiones del tema, al cual pensaban conteniendo vocales entrecortadas: el portentoso fraseo vocal de Johnson encaja a la perfección con la potencia rockera de la banda. Otro de los grandes temas que ayudarían al suceso definitivo de la placa.

“Have A Drink On Me” devuelve al AC/DC puro, crudo y dispuesto a vaciar cuanta botella de alcohol se encuentre cerca. En este rocanrolero tema, los riffs de base blusera envuelven a una letra acerca de olvidarse del mañana mientras se vacía el vaso. “Shake A Leg” cumple el augurio que su nombre indica a partir del marcado ritmo de la batería de Phil Rudd, y finalmente, “Rock And Roll Ain’t Noise Pollution” cierra el disco con una declaración de principios que responde a ciertas polémicas de la época con respecto a la música pesada, asegurando que “el rock sobrevivirá”. 40 años después, aquella declaración quedó como una verdad incuestionable, el rock, al igual que “Back In Black”, sobrevivió al paso del tiempo, sonando siempre con la misma frescura y potencia que cuando fue concebido. Quizás no deba resultar raro que hayan ido de la mano, después de todo, somos muchos los que creemos que decir “Rock” es sinónimo de decir “AC/DC”.

El legado de “Back In Black” de AC/DC:

Señalar que “Back In Black” fue exitoso es quedarse extremadamente corto. El disco fue un descomunal éxito que repercute hasta el día de hoy, siendo un verdadero fenómeno de la cultura popular desde finales del Siglo XX, colaborando de gran manera con la difusión del rock pesado en todo el mundo. “Back In Black” ostenta con orgullo el título del segundo álbum más vendido de la historia y el más vendido si solo consideramos bandas. Si tenés al disco entre tu colección no estás solo, más de 50 millones de personas te acompañan.

El tema homónimo, “Back In Black”, se convertiría en un tema insignia de la banda y atravesaría cualquier límite de popularidad, siendo habitual su presencia en diversas producciones artísticas, como es el caso del cine. Asimismo, temas como “Hells Bells”, “Shoot To Thrill” o “You Shook Me All Night Long” también alcanzaron el reconocimiento masivo y se convirtieron de inmediato en clásicos de la banda.

El sonido del disco, que aún suena fresco en la actualidad, marcaría un parámetro sonoro para la banda y para todo el género. Si alguien quiere definir el sonido del rock pesado, "Back In Black" es el mejor ejemplo a escuchar.