Crónica: Nicolás Cardinale / Fotos: Maru Debiassi

Celebrando 20 años de uno de sus álbumes insignia, la banda liderada por John Petrucci volvió a deslumbrar a sus fans argentinos.

Tres años hubo que esperar para volvernos a deleitar con una nueva llegada de las leyendas del metal progresivo, el mismo tiempo que se debió aguardar para obtener un registro original de su autoría (y la verdad que valió la pena). “Distance Over Time” recondujo a los neoyorquinos a la senda del éxito, ya que musicalmente arreglaron aquello que no terminó de cuadrar en “The Astonishing”, a la vez que concibieron su mayor logro comercial hasta la fecha. Con esto, sumado a un pergamino histórico de hace dos décadas llamado “Metropolis Pt.2: Scenes From a Memory”, introdujeron la música pesada al recientemente inaugurado Movistar Arena de Villa Crespo, el pasado 13 de diciembre frente a más de 14 mil personas.

Durante más de dos horas y media, Dream Theater, cuya carrera abarca más de 35 años, con canciones y discos aclamados por la critica a nivel mundial, sacó a relucir toda su artillería con algunos temas de su nueva placa, como en la apertura con “Untethered Angel“, “Paralyzed“, “Pale Blue Dot” y “Barstool Warrior“, además de clásicos como “In The Presence Of Enemies, Part I” y “A Nightmare To Remember”. Estas piezas formaron parte de una primera parte del show, en la que el vocalista utilizó un micrófono estilizado con una calavera sostenida por una mano robótica, al igual que en la tapa del disco. Tras esta, los músicos salieron de escena y las luces del auditorio se encendieron (como si hubiera finalizado el concierto). Después de 15 minutos, la locura volvería a desatarse al empezar a reproducirse en la pantalla gigante un comic animado que comenzó a relatar los hechos descritos en el álbum lanzado en 1999.

“Metropolis Pt.2: Scenes From a Memory” es sin dudas uno de los mejores discos conceptuales de la historia. Por eso, Petrucci y compañía cargaron con el peso de su obra y lo descargaron por completo sobre los fans argentinos que no hicieron más que cantar, alentar y corear cada composición. “Beyond This Life” y “Home” fueron dos de los temas que más participación tuvieron, pero ninguno de los otros tracks fueron despreciados, algo que el propio LaBrie (quien cambió de pie de micrófono y usó uno que lucía el símbolo del infinito en vertical) reconoció en diversas ocasiones durante la velada. Al culminar “Finally Free”, los espectadores aplaudieron el final de la historia de Nicholas mientras en la pantalla aparecían las legendarias palabras The End.

Para dar por terminado el concierto, casi llegando las 00, el cantante volvió a utilizar el mismo soporte para su micrófono que al principio, mientras que el tecladista Jordan Rudess lució un sombrero de mago, para interpretar “At Wit’s End” y despedir una noche que combinó lo mejor del presente y el pasado de la banda.