Crónica: Rodrigo Garbini / Fotos: Maru Debiassi

Tras dos años de espera, los italianos volvieron a Buenos Aires con la excusa de presentar su más reciente placa de estudio.

Lamentablemente, esta cobertura comenzará con un comentario negativo pero imposible de pasar por alto. Es cierto que los tiempos son difíciles, de bolsillos flacos, de politiquería y de turbulencia social, pero lo visto el pasado 26 de octubre en las inmediaciones del centro porteño fue difícil de asimilar: es una pena ver que una escuadra internacional que está atravesando sus años dorados, junto a una tríada de agrupaciones nacionales e internacionales, no hayan podido convocar más de 100 personas en un recinto apto para siete veces ese número, más allá de que Elvenking no sea un exponente de primera línea (ni de segunda, tal vez). Es importante tener en cuenta estas cosas para que la cultura de esta música que tanto amamos no peligre en un futuro y podamos seguir disfrutando de bandas que hasta hace pocos años era impensado que nos visitasen alguna vez.

Hecho el descargo, lo que sí podemos afirmar es que 100 sudamericanos hacen el ruido de 1000 europeos, y que la escasa convocatoria no opacó el entusiasmo de ninguna de las bandas que estuvo sobre el escenario de El Teatrito para formar parte de la revolución pagana. Helios, los brasileños Trend Kill Ghosts (quienes acompañaron a los italianos durante toda la gira sudamericana) y Cernunnos, uno de los mayores exponentes del folk nacional, dejaron la mesa servida para que a las 21:30 hs. Elvenking tomara por asalto el escenario y dejase en claro que su gran momento compositivo no es mera casualidad.

Con un sonido nítido y potente, los italianos principiaron su show con “Heathen Divine”, opening de su más reciente y ambiciosa producción discográfica: la primera parte de una trilogía titulada “Reader of the Runes”, que tan bien fue recibida por sus fans. De dicha placa sonarían también, “Syc Semper Tyrannis”, el single “Silverseal”, “Divination” y “Under the Sign of a Black Star”, todas ellas coreadas por el puñado de fieles espectadores, demostrándole a la banda lo bien al tanto que estaban de su presente. Y hablando de presentes, vuelvo a hacer hincapié en el primer párrafo para reafirmar que Elvenking está atravesando sus años más lúcidos y la propia agrupación no es inconsciente de ello, puesto que el resto del repertorio estuvo basado en canciones de sus anteriores tres placas en estudio: el tribunero “Era” (2012), el magnífico “The Pagan Manifesto” (2014) y el oscuro “Secrets of the Magick Grimoire” (2017). Aunque también hubo tiempo para apelar a la nostalgia y regalar a los fans de los primeros años una perlita del álbum debut como “Hobs N’ Feathers”, que sirvió para la interacción con el público, así como también demostrar que en sus momentos menos inspirados pueden sacar de la galera un temazo como “The Divided Heart” que puso a todos los autoconvocados con los pies en el aire. No menos destacada fue aquella improvisación instrumental completamente a cargo de Leithien (violín) y Lancs (batería) para dividir el show en dos mitades.

Con “Neverending Nights”, los italianos se despedirían por primera vez del escenario para volver minutos más tarde. “Venimos de un show complicado en Chile y fue una imagen que nos llevaremos a casa”, comentaba el frontman, Damna, haciendo alusión al turbulento presente social de la república trasandina. “Queremos llevarnos un momento en nuestro corazón de Buenos Aires también, ¿están listos?” fueron las palabras para encender el fervor, provocando el pogo más violento de la noche con “The Wanderer”. Fervor que siguió latente hasta el broche de oro de la velada que llegó de la mano de “The Loser”, dejando una huella indeleble en todos los corazones paganos presentes.