Crónica: Roberto Isa / Fotos: Maru Debiassi

Conmemorando los diez años del disco “Design Your Universe”, la banda holandesa se presentó ante una gran concurrencia en el Teatro Flores.

Mark Jensen, guitarrista y fundador de Epica, definió alguna vez al nombre del disco homenajeado como una “prueba de que todos estamos conectados”, refiriéndose a los avances científicos que inspiraron el titulo del álbum, allá por el año 2009. Diez años después de su lanzamiento, Epica demuestra sobre las tablas que aquello de la conexión va en serio. Entre sus integrantes y, fundamentalmente, con su público.

Los locales Bloodparade ya habían dejado el escenario cuando, luego de una pausa de media hora, Epica se disponía a salir al escenario. El Teatro Flores lucía entonces un marco más que aceptable, consolidando la buena recepción que suele tener la banda en estas tierras, donde cuenta con un gran caudal de fans. Así, mientras sonaba la intro con el track “Samadhi” (al igual que en el disco), uno a uno los músicos aparecieron en escena, para darle forma a la ejecución del tema inicial de la placa, “Resign to Surrender”, con Jensen ocupando las voces principales, hasta que, claro, sea el turno de la aparición de Simone Simons. La pelirroja deslumbra desde el mismo comienzo del show, tanto por su excelente desempeño vocal como por su belleza (era inevitable la referencia). Arengando al público, Simone se encarga de comenzar a encender a la audiencia, a la vez que incita al headbanging agitando su rojiza melena. Después de agradecer a la asistencia por acercarse a verlos, presenta la genial “Unleashed”, destacada por el logradísimo estribillo que es coreado por todo el público. A continuación, el tecladista Coen Janssen asume protagonismo en “Martyr of the Free World”, primero desde su instrumento (en versión movible), y también arengando al público y hasta pidiendo una ovación para el guitarrista Isaac Delahaye, mientras toca el solo del tema.

La enorme “Kingdom of Heaven” (tanto por duración como por calidad musical) resalta en un segmento donde la banda recorre el álbum casi en su totalidad, otorgando buenos pasajes de pesadez y lirismo, como en “In All Conscience”, “The Price of Freedom” o la muy festejada “Burn to a Cinder”. La balada “Tides of Time”, con Simone cantando sobre la base del teclado, ofreciendo una muy buena versión del tema. Pero quien también se luce aquí es justamente el tecladista Coen Janssen, siendo retribuido por una ovación al grito de “pelado”, momento de cierta confusión idiomática hasta que los músicos pudieron comprender a qué se referían los gritos. “Cry for the Moon” es continuado con un solo de batería a cargo de Ariën van Weesenbeek, que reafirma su buena labor tras los parches en toda la noche. Cerrando la sección inicial, “Design Your Universe”, tema que titula la placa, arremete a pura potencia, conjugando perfectamente la melódica voz de Simons con el death metalero registro de Mark Jensen.

Al ritmo de “We will rock you”, de Queen, Janssen aparece en escena con su teclado, para que, al ser seguido por el resto de la banda, comiencen a darle forma al tramo final del show; es tiempo de los bises. Y en este momento, el clima festivo ya tocaba sus máximos picos posibles, con Simone Simons de abanderada (con las banderas de Argentina y de Epica) y con los músicos pidiendo que se armen rondas entre la multitud (que obviamente aceptó gustosa), mientras los riffs de “Sancta Terra” se hacían presentes. El tecladista se zambulle sobre los cuerpos de los metaleros más cercanos al escenario, mientras el muy coreado estribillo se desarrolla a pura melodía gracias a la enorme voz de Simons. La cantante arenga al público a saltar, es momento de “Beyond the Matrix”, para que seguido a ella “Consign to Oblivion” le ponga cierre a la velada, mientras Simone nuevamente flamea la bandera argentina. Este sería el final de un excelente show, con una banda dándolo todo de sí y en perfecta comunión con sus seguidores, ofreciendo desde ambas partes los ingredientes necesarios para que se viva una auténtica fiesta.