Situémonos temporalmente. Si te cabe el rock y en este 2019 aún no viste “The Dirt”, estás totalmente perdido. La biopic de Mötley Crue, que la está rompiendo mal, nos sitúa en los acalorados 80´s, donde el glam lo era todo y el rock reinaba a sus anchas. Pero por aquellos años, 1984 más precisamente, una niña llamada Madonna buscaba imponerse con un look que algo tomaba de los californianos pero en un tono más tirando a la “dark-wave-post-punk” (después quéjense cuando escuchan “Epic Symphonic Metal” o “Melodic Scandinavian Death Metal”) que tan bien se mechó con el pop a comienzos de esa década.

El vehículo elegido, oh casualidad al igual que los Crue, fue el escándalo y qué mejor que el sexo para hacerlo. “Like a Virgin” fue tan bardero como exitoso para la época. Una canción pop, teledirigida a los teens de la época, pero hablando de virginidad o mejor dicho, la búsqueda de pérdida de la misma. Fue el primer sencillo del disco homónino y el primer número uno de Madonna, y se coló en los top ten de todo el mundo. La blonda sabía que la recién nacida MTV sería un gran vehículo para promocionarse. Y hacia Venezia se fue para grabar el video, que hasta incluyó un león. Vinieron muchos éxitos más que llevaron a Madonna a erigirse como la Reina del Pop, pero sin dudas “Like a Virgin” fue el puntapié que dio inicio a todo.

 

 
¿Por qué te nombré a los Mötley y su película más arriba? Lógicamente si estás leyendo esta sección sabrás que es porque deben haber hecho un cover de la canción. Lo interesante de esto es que la versión nos llega muchos años después de finalizada la banda de manera oficial. Pero como Nikki Sixx y sus muchachos saben y mucho de esto de hacer dinero, aprovecharon el lanzamiento del film para grabarse unos temitas nuevos, entre ellos este clásico. ¡Y la verdad que la rompe toda!!! ¿Por qué? Simple. Cumple con todo lo que podés pedir. Reconocés el tema enseguida y eso te genera una sonrisita cómplice que va acompañada usualmente por un “qué hijos de pu…”. Pero yo le encontré un plus y no sé si coincidirás conmigo. Más allá de lo logradísimo a nivel musical, la temática del tema y toda la impronta sexual que le trajo éxito a Madonna allá por los 80´s (misma época que los Mötley ya le cantaban al “garche” en casi todas sus canciones) hacen que el tema parezca salido de las mismas entrañas del grupo. La inocencia, absolutamente no creíble en la sexy Madonna ayer, hoy y siempre; acá se ve derretida por los californianos y reconvertida en un himno para strippers desde Recoleta hasta Sunset Strip. Seguramente dirán que hay mucho de manijeo en la mezcla, pero Vince Neill canta como ya no lo hace en vivo, la batería del “abultado” Tommy Lee suena como nunca y el viejo Mars (¿será él? me permito preguntar) destila corroídos riffs como antaño. Y de fondo no dejo de imaginarme al loco Sixx sonriendo socarronamente mientras los fajos de billetes siguen llegando. ¡Larga vida a los Crue, que siguen mostrando que no son nada virgos!