Crónica: Nicolas Cardinale / Fotos: Nicolás Giménez

El virtuosismo y la experiencia se hicieron presentes en el escenario de Groove, que congregó a cinco de los mejores músicos del planeta para una noche inolvidable.

Resulta extraño, en cierto modo, decir que Sons Of Apollo tuvo su bautismo en suelo nacional. Porque sus integrantes ya lo han pisado anteriormente, algunos en incontables ocasiones. Sin ir más lejos, Mike Portnoy, Jeff Scott Soto y William “Billy” Sheehan vinieron el año pasado en sus respectivas fechas. Pero el pasado 10 de abril lo hicieron unidos, junto a Derek Sherinian y Ron “Bumblefoot” Thal, para presentar su gran álbum debut “Psychotic Symphony” en el local de Avenida Santa Fe al 4389, ante una fanaticada que lo colmó casi hasta llenarlo, durante una actuación de una hora y media en la que repasaron la placa al completo y hubo lugar para otras joyas.

Poco antes de las 19 las puertas se abrieron para dejar pasar a una larga fila de ansiosos por conocer en vivo la nueva propuesta del ex baterista de Dream Theater. La antesala estuvo bien dispuesta por los nacionales de Presto Vivace, quienes a partir de las 19:30 deslumbraron a la cada vez mayor audiencia con sus composiciones.

Con el recinto a medio llenar, a las 20:50 comenzó a sonar por los altavoces “Intruder” de Van Halen, mientras iban apareciendo todos los instrumentistas y ocupando sus posiciones. La fiesta comenzó con “God Of The Sun”, apertura del registro lanzado en octubre de 2017, al tiempo que el vocalista hacía su salida ante una imponente ovación. Una a una fueron cayendo piezas como “Signs Of The Time”, “Figaro’s Whore” y “Divine Addiction”, para luego darle paso al primero de los covers ejecutados, “Just Let Me Breathe”, de la antigua agrupación de Portnoy y Sherinian. A esta altura ya todos deslumbraron en su respectiva posición, ejecutando solos de corta duración dentro de las propias canciones, sumados a la envidiable voz de Soto que solo se tomaba descansos para que sus compañeros puedan sacar a relucir su talento. La velada prosiguió con “Labyrinth”, que el propio cantante reveló, en un muy buen español, como su tema favorito del álbum. Luego de esta, el entablado fue despejado por todos menos Sheehan, quien hizo hablar a su doble bajo por más de cinco minutos. Mientras concluía, los músicos volvían a ocupar su lugar para interpretar “Lost In Oblivion”, solo para volver a desaparecer tras el mismo. La voz ex Yngwie Malmsteen’s Rising Force se quedó y comenzó a jugar con los presentes, que ya habían ocupado gran parte de la superficie del lugar. Como tributo a Freddy Mercury, una de sus máximas influencias, Soto cantó “The Prophet’s Song”, previo a la reaparición de Thal y su guitarra doble, quien lo ayudó a llevar adelante “Save Me”, también de Queen. A su término, mientras retornaban nuevamente el resto de los miembros, el ex Guns N’ Roses empezó a rasgar los primeros acordes de “Alive”, presentada por el frontman como “Tengo Vida”, nombre del EP con la reversión del tema en español. La siguiente sorpresa fue el tema de La Pantera Rosa, que fue ejecutado a la perfección, tras el que sonó el gran “Opus Maximus”. El tecladista, utilizando el momentum del tema anterior, ejecutó un excelente solo que continuaría hasta el comienzo de “Lines In The Sand”, también de Dream Theater.

Tras el receso, Thal, para no quedarse atrás, hizo su propio solo de guitarra, que precedió al último cover, “And The Cradle Will Rock…” de Van Halen. Terminado este, automáticamente comenzó “Coming Home”, que le puso el cierre perfecto y el visto bueno de la gente a la primera arribada de Sons Of Apollo a las tablas argentinas.