Crónica: Rodrigo Garbini / Fotos: Maru Debiassi

Venom Inc., la otra cara de la moneda, pasó por Buenos Aires mostrando la vigencia de una auténtica leyenda viviente del génesis del metal extremo.

En estos tiempos de discordia y fragmentación en donde los miembros de ciertas asociaciones, sea por lucha de egos y/o asuntos legales, conciben nuevos proyectos bautizados con nombres similares a los de su banda madre, como el caso Rhapsody o Queensrÿche, es necesario explicar por qué esta agrupación es Venom Inc. y no Venom. Conrad “Cronos” Lant, se alejó de la agrupación en 1987 dejando al baterista Anthony “Abaddon” Bray y al guitarrista Jeffrey “Mantas” Dunn con la tarea de incorporar un nuevo bajista y vocalista. El elegido fue Tony “Demolition Man” Dolan con quienes grabarían una seguidilla de tres discos antes de la reunión con su frontman original. Esta junta duró poco, puesto que los miembros de Venom no se llevaban bien, y así fue como tras editar “Cast in Stone” (1997) volvieron a desbandarse pero, esta vez fue Cronos quien quedó al mando de la agrupación por caprichos del sello discográfico. De las cenizas de este período de transición en la historia de Venom, nace Venom Inc. repitiendo la formación de aquellos tres títulos.

¿Es necesario tomar el nombre original de su agrupación para bautizar a esta nueva/vieja escuadra? Parecería ser una estrategia de marketing, pero lo cierto es que tras presenciar el show de Venom Inc. el pasado 8 de febrero en las inmediaciones de Palermo, puedo asegurar que estos no tienen nada que envidiar al Venom de Cronos.

El acto de apertura estuvo a cargo de los locales Hërpes, Bloodfiend y Dragonauta, todos ellos de presentaciones contundentes. Pasadas las 21:45 horas, el trío sale a escena ante un recinto poco nutrido pero expectante principiando con “Metal we Bleed”, canción extraída de su placa debut “Avé” (2017). La vibrante energía transmitida por la banda desde un comienzo hizo pasar por alto los desperfectos en la guitarra de Mantas, quien se llevó la peor parte del comienzo del espectáculo. Una vez que estos pormenores quedaron atrás, el trío resultó una auténtica aplanadora.

Por intuición uno pensaría que el show estaría basado, sobre todo, en la presentación de su placa debut junto a un puñado de canciones que referenciaran a la etapa en que Demolition Man, Mantas y Abaddon eran Venom a secas. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario: el disco debut apenas fue citado con la canción de apertura y el corte “War” mientras que aquel período fue aludido con la interpretación de “Carnivorous”, “Parasite” y “Blackened are the Priests”, todas ellas extraídas del álbum “Prime Evil” (1988). El resto fue un rejunte de clásicos atemporales de Venom, los cuales sentaron las bases de lo que sería el Black Metal años más tarde: así desfilaron una a una “Welcome to Hell”, “Live Like an Angel”, “Don’t Burn the Witch”, “Lady Lust”, “Black Metal”  y “Witching Hour” solo por nombrar algunas de las tantas.

Evidentemente, la banda entera se siente muy cómoda interpretando aquellas canciones y el fervor con el que el público argentino respondió terminó por contagiarlos de un carisma notable: Demolition Man se mostró muy conversador (interesante comentario sobre la infame Guerra de Malvinas antes de la ejecución de “Warhead”), Mantas no paraba de arengar al público a sumarse al mosh pit, mientras que la sonrisa del nuevo baterista Jeramie “War Machine” Kling era imborrable al cumplir “el sueño del pibe” y estar de gira con tamañas leyendas.

La sorpresa de la noche llegó con los bises y la interpretación inédita de “Bloodlust” e “In League with Satan”, las cuales no venían siendo parte del set-list del tour, convirtiendo al recinto en un campo de batalla. Extendiéndose hasta el cierre con la ejecución electrizaste del mega-clásico “Countess Bathory”.