Crónica: Max Garcia Luna / Fotos: Cristian Estaurino

Sebastian Bach repasó gran parte de su carrera, con un show en Flores en el marco de la gira “Give´em hell” que lo trajo nuevamente por Sudamérica.

El ex vocalista de la legendaria agrupación Skid Row se presentó en el Teatro Flores al igual que en su última visita a nuestro país de 2012, si bien tiene cuatro discos editados con material propio como solista: Angel Down (2007), Kicking & Screaming (2011), Abachalypse Now (2013) y Give ‘Em Hell (2014), el setlist estuvo compuesto por temas de la primera época de la banda que lo consagró, más algunos covers.

Pasadas las 21hs y luego de los soportes A.P.G., Neuroina y Karkaman se dio inicio al acto principal. Bobby Jarzombek (Halford, Riot) en bateria, Brent Woods (Vince Neil) en guitarra y Rob De Luca (UFO) en bajo, recrean “Little Wing” original de Jimi Hendrix, para dar ingreso a Sebastian Bach ante la ovación del público que colmaba las instalaciones. Por la primera parte del set de tono mas sereno, desfilaron clásicos como “Breakin’ Down”, la inoxidable “18 And Life”, “Wasted Time” y “Quicksand Jesus”, para culminar con su balada de batalla “I Remember You”.

Después de un breve descanso, Bach y compañía regresan al escenario con mayor vehemencia, arrancando a toda maquina con “Slave to the Grind”, mientras el cantante revolea el micrófono de forma frenética. “Sweet Little Sister” y “Big Guns” de su álbum debut homónimo le continuaron ante una audiencia enardecida, “The Threat” siguió subiendo los decibeles para detonarlos con “American Metalhead”, cover de Painmuseum. Volviendo a Skid Row en “Monkey Business”, primer single de su segundo disco “Slave to the Grind”, con el que lograron endurecer su sonido, enganchada con “Tom Sawyer” de Rush y “Rattlesnake Shake”. Mostrando su tatuaje en el ante brazo desata la locura con su himno de rebeldía, “Youth Gone Wild” coreada por todos con el puño en alto.

El show llegaba a su fin, con la presentación pertinente de los músicos que lo acompañan, pero no sin antes regalarnos una versión de “T.N.T.” de AC/DC, para cerrar un show contundente de casi dos horas, donde el cantante demostró que conserva su voz intacta a pesar del paso del tiempo, y aunque ya no es tan joven ni salvaje, al menos por unas horas logró transportarnos a los 80s nuevamente.