Crónica: Roberto Isa / Fotos: Maru Debiassi
La banda sueca, pionera del death metal melódico, volvió a presentarse en el país con un recital arrollador.
Considerados los precursores del death metal melódico, los suecos de In Flames llevan más de 30 años de carrera izando la bandera del género que crearon y perfeccionaron. Los liderados por el cantante Anders Fridén aterrizaron por cuarta vez en Argentina dentro del marco de su gira latinoamericana, con un contundente show en la noche del domingo 19 de abril.
Para cuando los locales Bloodparade habían hecho lo suyo, dejando al público encendido luego del acto soporte, el Teatro mostraba un más que aceptable marco de asistencia, considerando el enorme caudal de shows metaleros que se suceden en estas semanas. Las 21:30 horas fueron la alarma para que las luces se apaguen y salga a escena In Flames, apostando a pisar fuerte de entrada, con el potente riff de “Pinball Map” abriendo el fuego de un recital que nunca cedería en intensidad. “The Great Deceiver” fue el primer tema en sonar de “Foregone”, el más reciente trabajo discográfico de la banda, editado en 2023 y del que cuatro canciones formaron parte del setlist.
Siendo la melodía uno de los puntos fuertes del sonido de In Flames, ésta estuvo bien representada en las líneas vocales de Fridén, con la siempre presente invitación (aceptada de inmediato) a la audiencia para sumarse a los coros. Del mismo modo, también desbordan melodías de las 13 cuerdas (seis en una guitarra, siete en la otra) de los guitarristas Björn Gelotte y Chris Broderick, este último conocido además por haber formado parte de Megadeth, banda con la que visitó 6 veces el país. La base conformada por Liam Wilson y el baterista Jon Rice, las últimas adiciones a la formación, sostiene la maquinaria a pura potencia, con la fuerza y precisión que el estilo requiere.
De constante interacción con el público, Fridén destacó la intensidad con la se viven los shows de In Flames en esta parte del mundo, afirmando que con cada visita la emoción es mayor. El público no cesó de cantar y brindarse en toda la noche, amparado en los melodiosos estribillos que se sucedían entre demoledores riffs y golpes de doble bombo. Como puntos altos, estuvieron los clásicos “Cloud Connected”, “Alias” o el cierre con “Take This Life”, composiciones que bien resumen la propuesta de In Flames. En palabras del cantante, el recital se proponía como un “refugio ante los horrores del mundo actual”, y a juzgar por la vibrante pasión que se vivió en el Teatro Flores, el propósito fue logrado.








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