Garcia Luna / Fotos: DF Entertainment
Después de nueve años de ausencia, la banda liderada por Jonathan Davis regresó a Buenos Aires con un show demoledor en Parque Sarmiento.
La jornada en Saavedra comenzó temprano con Seven Hours After Violet, el proyecto de Shavo Odadjian (System of a Down) que sorprendió por la solidez de su propuesta en vivo, seguido por la contundencia de Spiritbox: con Courtney LaPlante al frente, el grupo canadiense dejó en claro los motivos que lo posicionan hoy como una referencia ineludible del metal contemporáneo, apoyados en una ejecución que no dejó margen al error.
Minutos antes de las 21:00, tras las primeras campanadas del ride, Korn abrió la noche con “Blind”, el tema que enmarca su gira “Are you ready”, desatando la euforia inmediata de un público que desafió los 9 grados de la noche porteña. El setlist repasó su discografía con un audio nítido que permitió apreciar momentos de alta tensión como “Here to Stay” y la densidad de “Dirty”.
A diferencia de su paso por el Malvinas Argentinas en 2017 -recordado por la participación de un Tye Trujillo de apenas 12 años-, esta vez el puesto en el bajo estuvo a cargo del chileno Ra Díaz. Tras el alejamiento de Fieldy en 2021 por motivos personales, el ex Suicidal Tendencies se integró a la dinámica de la banda con una solvencia técnica que despejó cualquier duda, logrando una ejecución precisa que respetó el lenguaje percusivo original del grupo.
Jonathan Davis demostró conservar su registro intacto, alternando los pasajes melódicos de “Falling Away from Me” con las descargas viscerales que exigen clásicos como “Clown”. El frontman aprovechó los intervalos para disculparse por la demora de casi una década en regresar al país y adelantó que el tiempo fuera de los escenarios fue dedicado a la composición del próximo material. El punto de mayor contacto con el público llegó antes de “Ya’ll Wanna Single”, donde Davis arengó a la audiencia con su habitual retórica, transformando el predio en una catarsis colectiva antes de encarar el tramo final del show.
La gran sorpresa fue la inclusión de “Reward the Scars”, pieza compuesta originalmente para la expansión de Diablo IV y que formará parte de su próximo álbum de estudio. Según adelantó el propio Davis, este nuevo trabajo es el resultado de un lustro de experimentación y marca el regreso a las raíces más viscerales del grupo. Otro de los highlights de la noche ocurrió cuando apareció con su gaita en mano para la intro de “Shoots and Ladders”, que desembocó en el habitual guiño a Metallica con el fragmento de “One”.
El cierre con “A.D.I.D.A.S.” y la explosiva “Freak on a Leash”, himnos que definieron el auge del nu metal a fines de los 90, selló una jornada de poco más de una hora y media de pura intensidad.




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