Crónica: Roberto Isa / Fotos: Santiago Bluguermann
Junto a The Hives, los norteamericanos regresaron al país tras 18 años con un show colmado en el Estadio Huracán.
My Chemical Romance acreditaba una única visita a Argentina, a comienzos de 2008, con un recital en estadio de Ferro. Luego, vinieron años de separación, hasta la reunión de la banda en 2019, lo que posibilitó un nuevo paso por Buenos Aires del ahora cuerteto, esta vez con un recital con entradas agotadas en Huracán, en el marco de su gira sudamericana.
Como acto de apertura en el tour, los acompañan los suecos The Hives, uno de los principales nombres que se desprenden del revival del garage rock de los 2000. Presentando “The Hives Forever Forever the Hives”, su último disco de estudio, los comandados por el carismático Pelle Almqvist ofrecieron un set potente repasando sus principales éxitos (como “Walk Idiot Walk” o “Tick Tick Boom”) y presentando las novedades de la placa. El enérgico frontman se ocupó de practicar el idioma español para interactuar con la audiencia entre tema y tema, regalando divertidos momentos mientras llegaba el turno del acto central.
Con puntualidad total, a las 21 horas My Chemical Romance inició su show, en lo que estaría marcado por un primer tramo de tinte operístico, en donde tocaron de manera completa el disco “The Black Parade”, considerado la obra cumbre de la banda, del cual se desprenden clásicos como la grandilocuente “Welcome to the Black Parade”, la balada “I Don’t Love You” o la rocanrolera “Teenagers”, siendo intercalados por escenas teatralizadas que servían de conexión entre tema y tema. Una mención especial se lleva la interpretación de “Mama”, con la cantante soprano Charlotte Kelso aportando la voz melódica, mientras el escenario se volvía rojo con llamadas poderosas cuyo calor llegaba hasta el medio del campo. La puesta en escena tuvo de todo: además del fuego y la pirotecnia, enormes pantallas y una estética que recrea un ambiente soviético de la guerra fría.
Desde el principio, el público acompañó cada estrofa y estalló en todos los estribillos, siendo “Famous Last Words” un cabal ejemplo de ello, demostrando la vigencia de la música de una banda que marcó a una generación, hoy ya adulta, pero cuyo inicio en el rock estuvo ligado a las canciones de Gerard Way y compañía. El cantante, a quien se vio de impecable estado vocal, mutó de la interpretación actoral durante el set de “The Black Parade” para soltarse como maestro de ceremonias hacia el segundo tramo del show, donde abordaron canciones de sus primeros discos, “I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love” y “Three Cheers for Sweet Revenge”, eufóricamente recibidas por la audiencia.
Este último tramo, marcado por los riffs más aguerridos del tándem conformado por los guitarristas Ray Toro y Frank Iero, más la base del bajista Mikey Way (hermano de Gerard), llegaría al descenlace de la mano de la potente “I’m Not Okay (I Promise)”, a la que siguieron “Boy Division” y “Helena”, otro de los hits del grupo, coreado desde todos los rincones del estadio antes de que se bajara el telón de la noche. Luego, luces encendidas y la satisfacción plena de miles de fans que asistieron a un reencuentro, que en un momento parecía imposible, pero que en una noche de febrero se hizo realidad.












Comentarios