Fin De Una Era, banda creada por Boff Serafine, el histórico guitarrista de Riff, presenta “Borderline”, su más reciente trabajo discográfico, con un recital agendado en Makena para el próximo 29 de octubre. Hablamos el músico sobre el nuevo lanzamiento y la actualidad de la escena.
Fin De Una Era presenta una propuesta ambiciosa, desde su búsqueda musical, combinando elementos de diversos estilos, hasta la puesta en escena. ¿Qué podés contarnos acerca de tu idea al formar la banda? ¿Buscabas diferenciar la propuesta de un estilo encasillado?
Todo comenzó porque quise cambiar un poco el rumbo de lo que estaba haciendo musicalmente y es algo que vengo diciendo desde hace mucho tiempo. Me resisto mucho al tema de los tributos, no quiero usar la palabra “robar”… pero es complejo el tema, porque pareciera ser que, para gran parte del público, si no tocás temas que tienen 30, 40 años, parece ser que no importás. Esto no se da mucho en Europa, por ejemplo, donde hay bandas que ya tienen bastantes años en escena, pero van sacando discos diferentes al estilo que hacían antes y la gente los recibe, los aclama, los aplaude, todo perfecto, todo bárbaro, mientras que acá, como te dije antes, pareciera ser como que hay una especie de culto al tributo.
¿Cómo te surgió la idea de combinar tantos y tan diversos elementos? En Fin de Una Era hay power metal, sinfónico, metal electrónico… ¿Fue una búsqueda puntual?
Bueno, esto no es al azar. Esto no es algo que aparece de casualidad. Sé perfectamente lo que quiero hacer. Sé perfectamente para dónde quiero llevar la producción, la banda. Sé perfectamente lo que quiero estéticamente en el escenario. Pero no es fácil, acordate. Estamos en un medio complicado, donde, cuando vos querés mostrar algo de calidad, hacerlo es caro. Si no, terminás tocando en un bolichito del conurbano con dos amplificadores destruídos, que están explotados porque todos los fines de semana lo usan. A través de los discos anteriores, ya empecé a meterme en un cambio que tiene que ver con la calidad y los formatos de composición musical, y tiene que ver también con un mensaje de letras, que Anetta (cantante de la banda) hace una función extraordinaria en ese sentido.
Mencionaste la composición de los temas junto a Anetta, ¿cómo funciona la dinámica compositiva entre ustedes?
El proceso es bastante equilibrado, diría que es 50 y 50. Por un lado, yo armo canciones, en casa tengo la suerte de tener el equipamiento necesario para grabar, y con eso me siento y empiezo a idear y a tirar posibilidades en una canción. Una vez que tengo armada cómo es la guitarra, cómo es la canción, cuáles son los tonos, empiezo a componer y a armar una estructura para la canción, y se las paso a Anetta, le digo, “tengo esta canción nueva, fijate”, y luego ella lo acomoda en base a lo que requiere para la voz, me avisa si sobra un compás, cosas así. En otros casos, es Anetta la que me trae una canción, me manda muestras y y así componemos, por eso es mi socia. Es mi 50%, es el 50% de la banda.
¿Te ves incursionando en otras búsquedas musicales a futuro?
Tengo proyectos mucho más ambiciosos, más ambiciosos a nivel orquestal. También destaco el hecho de que en “Borderline” metamos secuencias, secuenciadores, ensambles musicales y todos los arreglos orquestales, gracias a un gran amigo como Danilo Moschen, tecladista actual de Rata Blanca, que me ha dado una mano terrible. En el último disco han tocado también Fernando Scarcella y Pablo Motyczak, hasta Flavio de los Fabulosos Cadillacs hizo una colaboración en uno de los temas.
¿De qué manera definirías a “Borderline”, el nuevo disco de la banda?
“Borderline” es justamente la evolución de lo que veníamos haciendo antes, lo bueno es que en “Evolution” y en “World of Lies”, nuestros discos anteriores, hemos ido evolucionando en las canciones y en el formato, y en esta etapa, en este nuevo disco, lo estamos poniendo a prueba. Es un disco donde hay más secuencias también, los arreglos de teclado tienen otra impronta y la banda se fusiona muy bien con todas esas secuencias, por eso van a escuchar un disco totalmente distinto a lo que veníamos haciendo. Tenemos cinco canciones nuevas, que en realidad tres son propias y hay una versión de una canción de Riff y hay una internacional. Con “Borderline” seguimos avanzando en cuanto al formato, las fórmulas y todo, y la verdad que es muy divertido tener una canción con diferentes momentos y tensiones que salgan de lo común. Nos gusta poder desafiarnos como banda y como compositores.
¿Cómo ves la escena local actualmente?
Estamos en Argentina. El ambiente está muy reducido en lo que uno puede llamar “rock”. Además, atravesamos una situación política, económica y social pésima, y todo ello repercute. Esto no es de ahora, viene de hace años, aunque se haya agravado. Pero así y todo, habemos tipos que queremos seguir haciendo música de calidad, e intentamos salir adelante. Lo que veo acá es que lo que normalmente suele estar en primera plana, no es justamente la música de calidad…entonces hay un problema complicado. Yo siempre digo que esto está todo manejado. Esto está todo manejado por una industria internacional, porque fijate que en Europa no sucede, pero en Latinoamérica es como que hay una especie de guía, de adoctrinamiento, una corriente que de repente aparece y van todos por el mismo lado y surgen artistas que no sabes de dónde surgieron, pero ya están instalados, o sea, surgen ya instalados. Y lo loco es que son descartables. Son totalmente descartables. Son propiedades discográficas, que aparece uno, sale el otro, replicando el mismo estilo, incluso las canciones son prácticamente iguales. Por eso digo que es como una corriente que no sabemos bien de dónde viene, pero que aparece y que de repente pareciera como que se lleva toda la marea.
¿Qué querés comentar o adelantar del show del 29 de octubre en Makena?
Vamos a presentar nuestra propuesta con una puesta acorde para la música que hacemos. Además, pensamos incluir clásicos de Riff versionados a nuestro estilo, sumando las teclas y orquestaciones de Danilo Moschen. Orquestaciones que le hice escuchar a uno de los directores del Teatro Colón, y quedó fascinado, como para resumir lo que suena. Queremos que quienes vengan descubran algo nuevo.
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