El estudio dirigido por profesores de la Universidad de Queensland, en Australia, analizó un grupo de personas entre los 18 y 34 años que suelen escuchar música “extrema”. “La música les ayudó a explorar toda la gama de emociones que sentían, pero también les dejó sentirse más activos e inspirados”, afirma.
Los sujetos del trabajo publicado por la revista Frontiers in Human Neuroscience, fueron monitoreados después de 16 minutos de “inducción de la ira”. Esto implicaba que cada individuo describiera temas que pudieran inspirar irritación, tales como relaciones, dinero o trabajo, antes de pasar otros 10 minutos escuchando canciones de su elección y luego experimentando 10 minutos de silencio completo. Los investigadores descubrieron que la música “extrema” relajaba a los participantes tan eficazmente como sentarse en silencio.
“Encontramos que la música regulaba la tristeza y realza emociones positivas”, dijo la doctora Sharman. “La música ayuda también a sentirse más activo e inspirado”.
Los resultados mostraron que los niveles de hostilidad, irritabilidad y estrés disminuyeron después de la introducción de la música, y el cambio más significativo reportado fue el nivel de inspiración que sentían, refutando la noción de que la música extrema causa ira.
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