Crónica: Roberto Isa / Fotos: Maru Debiassi

Con el relanzamiento del disco “Justicia o Resistencia” como principal incentivo, Malón se presentó en el Teatro Flores ofreciendo un show contundente.

A mitad de los años 90, la agrupación conformada por tres cuartos de Hermética daba a luz a dos destacados discos: “Espíritu Combativo” y “Justicia o Resistencia”. La actualidad los encuentra con un nuevo trabajo editado hace cuatro años, “Nuevo Orden Mundial”, y con la reedición de sus dos primeros discos en versiones remasterizadas. Celebrando estos relanzamientos, el cuarteto se propuso un festejo a lo grande, repasando en vivo ambas producciones.

En esta ocasión, la cita anunciaba el turno de “Justicia o Resistencia”, disco editado en 1996 que sería interpretado en su totalidad en la noche del sábado 27 de julio. Pasadas las 21 horas, O’Connor, Romano, Strunz y Cuadrado salieron al escenario, acompañados de una excelente escenografía recreando la temática artística del disco. La apertura del show, con la demoledora y thrashera “Nido de Almas”, abre paso inmediato al pogo y la celebración metalera. Inmediatamente posterior, la ultra poderosa “Grito de Pilagá” reafirma su posición de privilegio dentro de los clásicos de la banda y del heavy nacional. El exterminio de pueblos originarios, una constante en la lírica de Malón, supo convertirse en verdadero grito de guerra para su público, quienes aprovecharon la oportunidad para concurrir en gran cantidad al recinto.

Enfundado en la portada de “Ride The Lightning”, el legendario disco de Metallica cuya imagen luce en su remera, el Tano Romano demuestra sobre las tablas que es la “mano derecha” del heavy metal argentino. Es el dueño del machaque en la historia de nuestra música pesada, y los riffs de “Hipotecado” o “Cicatrizando” pueden dar muestra de ello.  Por su parte, Claudio O’Connor, la voz más emblemática que supo tener el heavy local, se muestra preciso en la interpretación, más allá de notarse alguna falta de volumen en el sonido general para las voces.

Temas como “Bajo el dominio danzante”, “Orgías bacanales” o “El gran pozo criollo” muestran a una banda compacta, precisa, y sobre todo, heavy. Sonando pesados como siempre, casi sin dar respiro durante el recorrido por los tracks que componen la placa, Malón confirma que siempre está a la altura del lugar que ocupa en la escena, ofreciendo a sus seguidores lo que vinieron a buscar: heavy metal en estado puro.

La muy festejada “Revolución Nacional”, con Strunz a punto de demoler el recinto a puro doble bombo, y “30000 plegarias” sirvieron de cierre para el repaso del disco, interpretado de corrido durante la primera parte del show.

Luego, hubo momento para temas del último disco de la banda, y así fue como “El infierno de ayer” y “Nuevo Orden Mundial” sonaron en seguidilla, antes del cierre de la noche, que, como suele suceder en sus recitales, estuvo a cargo de clásicos de Hermética. No sin antes ofrecer la interpretación castellanizada de un clásico de Black Sabbath, con la versión “Nunca Digas Muerte” (originalmente “Never Say Die”).

Así, en el epílogo del show, se sucedieron clásicos imborrables del heavy nacional como “Memoria de Siglos”, “Atravesando todo Límite”, “Tú eres su seguridad” y “Soy de la esquina”, para darle cierre a un recital contundente, sin estridencias, pero con una confirmación: Malón resiste y le hace justicia a su legado.