No es secreto que Post Malone es el artista de la cultura mainstream más cercano a nuestro mundo. Lo hemos visto con remeras de Slayer, zapando con Metallica y declarando su amor por el grunge en cada oportunidad. Sin embargo, su tema “Over Now” siempre tuvo una oscuridad latente que pedía a gritos distorsión.
Ahí es donde entra American Sin. En esta nueva entrega de Metalmorfosis, analizamos cómo la banda de Ohio tomó un himno de ruptura y despecho para convertirlo en una pieza de Hard Rock moderno que no desentonaría en el escenario principal de un festival como el Download.
El ADN rockero detrás del fenómeno
Para entender esta transformación, hay que mirar hacia atrás. Austin Richard Post no es un “paracaidista” en el género. Antes de transformarse en el fenómeno global del movimiento urbano, el joven Post intentaba hacerse un lugar en nuestra escena: en 2010 audicionó para ser guitarrista de la banda de metalcore Crown the Empire y formó parte de Ashley’s Arrival.
Esa formación se nota. Aunque su impacto en el hip-hop sea innegable, Malone nunca dejó de coquetear con el volumen. Desde romper guitarras en sus shows hasta actuar con leyendas como Aerosmith y los Red Hot Chili Peppers, su carrera es un constante guiño al rock. Incluso en su faceta más reciente, se dio el lujo de ser el anfitrión de Ozzy Osbourne en la visceral “Take What You Want”.
“Over Now”: Un track con sangre de Mötley Crüe
El tema que nos incumbe, incluido en el exitoso álbum “Beerbongs & Bentleys” (2018), ya tenía un pedigree rockero desde su concepción. Mientras el disco rompía récords en Billboard y saturaba el streaming con singles como “Rockstar”, “Over Now” se destacaba como el séptimo track por una razón especial: cuenta con la participación del baterista Tommy Lee (Mötley Crüe).
La canción original ya era pesada emocionalmente, pero la base rítmica de Lee le daba un empuje que la alejaba del trap convencional. Era la base perfecta para una “metalmorfosis”.
La transformación de American Sin
La versión de American Sin no es un simple cover; es una apropiación. Donde antes había beats electrónicos y una atmósfera densa de sintetizadores, ahora hay una batería orgánica y agresiva que golpea con la urgencia del rock de estadios.
La banda de Ohio logra algo difícil: respetar la esencia melódica que hizo grande al tema pero elevando la apuesta sonora. El estribillo, que en la voz de Post Malone suena a lamento, en manos de American Sin adquiere una dimensión intensa y épica gracias a las capas de guitarras distorsionadas y una interpretación vocal que explota en el momento justo.
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