Crónica: Julieta Güerri / Fotos: Maru Debiassi
Con un setlist centrado en sus discos icónicos, los suecos regresaron al país con un show que demostró por qué son los pilares del sonido Gotemburgo.
A casi una década de su última visita, los suecos Dark Tranquillity regresaron a Buenos Aires para presentarse en El Teatrito con un show especial que celebró dos de sus discos más emblemáticos: “The Gallery” y “Character”.
El pasado lunes 19 de enero, la banda ofreció un concierto que, aun con el año recién comenzado, ya dejó la vara alta para lo que vendrá en materia de metal en 2026. El recinto empezó a llenarse desde temprano, justo a tiempo para las actuaciones de “Cloud of Shadows” y Crown”, encargadas de calentar motores.
El show principal comenzó puntualmente a las 21:30, aunque un rato antes ya era posible divisar a Mikael Stanne entre el público, caminando con total naturalidad hacia el escenario. Esa sencillez y humildad marcarían el pulso de la noche: un rasgo inesperado en una figura de su trayectoria, pero que terminó siendo, justamente, lo más distintivo y memorable.
El setlist estuvo dividido en tres partes bien definidas. La primera, dedicada a “The Gallery” (1995), el segundo disco de la banda y el que estableció a Stanne como vocalista definitivo. “Punish My Heaven”, “Edenspring” y “Lethe” abrieron el show y bastaron para que el público comenzara a agitar y corear desde el primer minuto.
Luego llegaron “The Emptiness From Which I Fed” y “The Dividing Line”, antes de dar paso al bloque centrado en “Character” (2005), el séptimo trabajo del grupo. Más agresivo, veloz y prácticamente despojado de voces limpias, este álbum marcó un quiebre en el sonido de Dark Tranquillity y sentó las bases de su etapa moderna. De allí sonaron “The Endless Feed”, la melódica “My Negation” y la celebrada “Lost to Apathy”, una de las más esperadas de la noche.
En el último tercio del show, la banda se dio —y nos dio— el gusto de repasar otros clásicos entrañables de su carrera, como “Atoma”, del disco homónimo de 2016, y “ThereIn”, de Projector (1999). El equilibrio del setlist mantuvo al colmado Teatrito en un estado de éxtasis permanente.
“Phantom Days” y “Misery’s Crown” marcaron el inicio del tramo final, que culminó con un emotivo homenaje al fallecido cantante de At the Gates, Tomas Lindberg. Para cerrar la noche, el grupo interpretó “Blinded by Fear” mientras la pantalla del escenario proyectaba imágenes del músico.
Dark Tranquillity se despidió con Stanne visiblemente emocionado, en un final donde la conmoción era compartida entre escenario y público. Tal vez fue el homenaje, tal vez la entrega del público, o tal vez ambas. Lo cierto es que el regreso de los suecos a nuestro país tuvo algo de irrepetible.












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