Crónica: Max Garcia Luna / Fotos: Cristian Estaurino

Testament hizo vibrar las instalaciones del Teatro Flores, reivindicando su posición como uno de los máximos referentes del thrash metal ante un público que festejó cada tema con entusiasmo.

Mientras las instalaciones del recinto se iban ocupando Destripador efectuaba su performance. El quinteto de Zona Sur desprende una energía impactante y su vocalista Cristian Ramirez atesora diferentes matices que le permiten ir desde los tonos graves a los agudos. El setlist estuvo integrado por temas de su álbum debut titulado “Desintegración”, dando cierre con “Painkiller¨ de Judas Priest.

Luego llegó el turno de Certera, que despedían a su bajista Cristian “Chuleta” Herrera y hacían la presentación de su reemplazante Rodrigo Morales. “Niño bomba”, “Abismo social” y “Manipulación genética” -el más festejado-, fueron algunos de los temas que se sucedieron en una actuación contundente a puro thrash de la vieja escuela, solamente opacada por algunos problemas de sonido sobre el final.

21.30 llegó el momento del número principal, los gigantes del Thrash Metal iniciaban el armagedón sonoro con “Brotherhood of the snake”, pista que da nombre a su undécimo trabajo de estudio, un álbum conceptual inspirado en una antigua sociedad secreta, que remonta su linaje hasta los tiempos de la civilización sumeria.

Testament reúne a un grupo de músicos extremadamente talentosos, la energía de Gene Holgan se canalizada a través de los parches, formando una base solida junto a las cinco cuerdas del ex Death, Steve DiGiorgio. Las guitarras de Alex Skolnick y Eric Peterson -único miembro presente en todas las etapas de la banda- se complementan a la perfección, ejerciendo una fuerza descomunal sobre el escenario. Completa el combo el icónico Chuck Billy, que parece estar en su mejor momento. El gran nativo americano se mueve cómodamente por el escenario utilizando su pie de micrófono como mástil de guitarra, replicando cada riff al mejor estilo “air guitar”.

El show estuvo especialmente enfocado en su último material, sin dejar de lado clásicos de toda su discografía, en una extensa lista que albergo dieciocho canciones, además de los solos a cargo de Skolnick y DiGiorgio. El público eufórico, no dejó de corear cada una de las canciones con sus puños en alto, haciendo hervir el local de Flores durante más de una hora y media. En el saludo final el frontman proclamó : “Son el mejor público, no solo de América Latina sino del mundo!”.
 
 
 
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