1988 fue un año espectacular para el hard rock y el heavy metal. Mientras los cuatro grandes del thrash lanzaban sus respectivos álbumes, Queensrÿche debutaba el majestuoso “Operation: Mindcrime”, Helloween despachaba el excelente “Keeper Of The Seven Keys Part 2” y muchos otros más, otro grupo comenzaba a hacer historia de forma silenciosa. Producidos por un tal Mick Jagger junto a Ed Stasium, Living Colour lanzó su disco debut “Vivid” también ese año, siendo su track de apertura “Cult Of Personality” el que sobresaldría no solo de esa placa, sino también de toda su carrera. Todo esto gracias a cuestionar a supuestos líderes.
Para entender lo que pasó por la mente compositiva del grupo, es necesario definir un concepto. En psicología y sociología, el culto a la personalidad es un fenómeno en el que se crea una imagen idealizada de una figura renombrable. Muchos de estos casos se dan en líderes políticos a través de la alabanza como si se tratara de una deidad religiosa. Esto se suele desarrollar a través de la manipulación de los medios, la propaganda, presencia en espectáculos y muchas otras formas de control de la información.
El guitarrista Vernon Reid se propuso cuestionar lo que hacía que la gente común quisiera seguir a determinadas personalidades, principalmente políticas. Pero se dio cuenta de que, a lo largo de la historia, hubo figuras famosas que habitaban polos opuestos de la moralidad humana, así como también en el subconsciente colectivo de las personas. Entonces, se preguntó qué podrían tener en común personajes como Mahatma Gandhi y Benito Mussolini y qué los hacía como eran. Llegando a la conclusión de que podría ser principalmente por su carisma, plantó el terreno para el concepto de las líricas.
Comenzando con una cita del activista político Malcom X (“…Y durante los pocos momentos que nos quedan, … queremos hablar con los pies en la tierra, en un lenguaje que todos aquí puedan entender fácilmente.”), la canción se caracteriza por su icónico riff de guitarra, el cual fue descrito por el propio Reid como “muy Zeppelinero”. Esta sucesión de acordes tan famosa nació a partir de un intento de canto del vocalista Corey Glover de una serie de notas que el guitarrista trató de replicar con su instrumento, dando forma a la música que conocemos hoy en día.
El tema menciona también a Joseph Stalin y a John Kennedy, del cual también utilizan parte de su discurso inaugural como presidente 1961 en la antesala de la última parte instrumental (“No preguntes qué puede hacer tu país por ti…”). Para concluir la canción, citan al discurso inaugural de la primera presidencia de Franklin Roosevelt en 1933 (“Lo único que debemos temer es al miedo mismo”).
La crítica política y social de esta canción cobra muchísima más relevancia cuando se analiza el contexto. La banda fue una de las primeras integradas completamente por personas afroamericanas en alcanzar el estrellato mundial en el rock pesado. Eso conllevó también a que el mensaje del tema cobrara más fuerza. Tal es así, que un tal Tom Morello alguna vez le dijo a Reid que, tras la salida del single en julio de 1988, quiso inciar su propia banda. Quizás Rage Against The Machine no existiría hoy si no fuera por “Cult Of Personality.”
La canción, como ya se mencionó antes, se convirtió en el máximo hit de los neoyorkinos en su carrera. Su peso en la cultura popular es palpable, al punto de ser considerada una de las 100 mejores canciones de hard rock por VH1, además de haber sido parte del Billboard 100 en su lanzamiento. Formó parte del soundtrack del afamado videojuego Guitar Hero 3, fue utilizado por el club de fútbol inglés Arsenal como tema de entrada para algunos de sus partidos y, al día de hoy, es el tema de entrada del luchador profesional CM Punk. Todos estos hechos sirvieron para llevar la popularidad de la banda a una nueva generación de fanáticos que llenan todas las arenas en las que se presenta.
Comentarios