Crónica: Nahuel Escalada / Fotos: Maru Debiassi

La agrupación de post metal Sólstafir debutó en suelo argentino en el marco del ciclo “Sounds of Iceland in Buenos Aires”, ante un público ferviente y expectante.

Afortunadamente somos cada vez más testigos del desembarco de bandas internacionales a nuestro país, algunas de las cuales jamás hubiéramos imaginado poder ver en vivo. Tal es el caso de Sólstafir, que en los últimos años ha logrado destacarse dentro de la escena. Parte de ese éxito radica en su transformación musical -empezaron haciendo black metal para luego virar hacia el post metal- con la cualidad de que todos sus trabajos son cantados en su idioma natal.

La cita fue el pasado viernes 15 de septiembre y, a pesar del frío amenazante, un puñado de fanáticos y curiosos nos acercamos a Niceto Club. Mientras los pasillos del recinto se fueron cubriendo de asistentes, el solista Tito Fargo Dub Station fue el encargado de iniciar la noche con un pequeño setlist de guitarras y bases electrónicas. Finalmente, pasadas las 21 del reloj, el escenario se oscureció y ocurrió lo que todos estábamos esperando: Sólstafir en vivo. Mientras la intro de “Silfur-Refur” comenzaba, cada uno de los integrantes se acomodó en su lugar y, sin más, empezaron a hacer lo que mejor saben: música. Con un actitud un tanto tímida y parca, el cuarteto demostró que se puede sonar bien y fuerte en Argentina: porque el sonido acompañó toda la velada -salvo pequeñas excepciones- y la voz de Aðalbjörn Tryggvason fue la que más brilló junto a su guitarra Flying V tallada en una de las alas.

“No podemos creer que estamos en Argentina. Muchas gracias por venir”, afirmó el pelirrojo vocalista ante tan cálido recibimiento. La lista de temas se centró en sus recientes álbumes -como “Svatir Sandar” (2011), el genial “Ótta” (2014) y el más que recomendable “Berdreyminn” (2017)- y así pasaron “Ótta”, el longevo “Náttmál” y ese hit instantáneo llamado “Ísafold”. De a poco, los islandeses se fueron soltando -sobre todo Aðalbjörn y el bajista Svavar Austman- y entre tanto fueron regalando arengadas y mensajes de agradecimiento. Cabe destacar el gran juego de luces que hubo en toda la presentación, donde de alguna forma sumaron a los distintos ambientes que transmite la música del grupo. Temazos como “Djákninn” y “Fjara” siguieron en la lista y poco a poco el espectáculo se fue acercando al final. Para los bises, los islandeses volvieron para entonar “Svatir Sandar” y “Goddes of the Ages” en una curiosa interacción del vocalista con el público, que recorrió las vallas del escenario para saludar a cada fan que pudo. Y, por supuesto, tirarse en un colchón de manos de la audiencia. A pesar de la corta duración del show -a penas una hora y media-, la banda paso triunfante por Buenos Aires.