Crónica: Roberto Isa / Fotos: Maru Debiassi

Luego de 6 años, los comandados por Michael Romeo se presentaron en el Teatro Flores celebrando sus 30 años de historia.

Dueños de una carrera prolífica dentro del metal progresivo, Symphony X es una marca registrada dentro del género. A las sobradas capacidades técnicas de sus integrantes se le suma el factor de contar con una sólida discografía que los ubica como uno de los máximos referentes del estilo. Actualmente, se encuentran conmemorando las tres décadas de trayectoria, y con esta premisa se presentaron en el Teatro Flores, en la noche del martes 17 de marzo.

El guitarrista Andy Addams fue el encargado de precalentar motores antes del acto principal, ofreciendo un show instrumental donde desplegó su dominio total de las seis cuerdas. Como regalo para los asistentes, sobre el final se despachó con el solo de “Tornado of Souls”, de Megadeth, seguido de los track de apertura de las series de anime “Los Caballeros del Zodíaco” y “Dragon Ball Z”, de enorme popularidad por estos lados, hecho reflejado en los coros de la audiencia.

El show de Symphony X comenzó con una seguidilla de temas del disco “The Divine Wings of Tragedy”(1996), uno de sus álbumes más aclamados, del cual se desprenden las canciones “Of Sins and Shadows”, “Sea of Lies”, “Out of the Ashes” y “The Accolade”, las elegidas para el tramo inicial del concierto. Ya en ese entonces, se podría apreciar que el sonido ofrecido por el Teatro Flores estaba siendo totalmente acorde a lo que la propuesta musical de la banda demandaba. Este no es un dato menor, ya que el recinto muchas veces suele ofrecer complicaciones sonoras para diversos actos metaleros, pero en la noche del martes, el sonido fue excelente: claro, potente y limpio.

Un Russell Allen comunicativo guió la segunda parte del espectáculo, intercalando el inglés con palabras en correcto español, oficiando de interlocutor con el público, primero lamentando la larga ausencia de la banda en el país, pero también agradeciendo el constante apoyo de sus seguidores locales. El cantante, además, mostró un estado vocal óptimo para llevar adelante la exigente tarea en el micrófono. Aunque quien se lleva todas las miradas es el mentor del grupo, el guitarrista Michael Romeo. De capacidades infinitas, el violero se lució con solos enormes, tanto por su duración como la maestría en el instrumento que requieren para su ejecución.

Luego de “Nevermore”, muy festejada, la banda tomó una pequeña pausa, para regresar con los bises. Introducción de la banda mediante (con sonoras ovaciones para cada integrante), el tramo final del recital incluyó a las canciones “Without You”, “Dehumanized” y la pesadísima “Set the Wolrd on Fire (The Lie of Lies)”, para cerrar un show no demasiado extenso, pero con un sonido impecable y una pericia sobre las tablas que ayudaron a redondear una gran presentación de Symphony X en su regreso a Argentina.