Crónica: Roberto Isa / Fotos: Tute Delacroix

Después de una década de espera, Lzzy Hale y los suyos regresaron al país con un show demoledor que no dio respiro.

“Nos tomamos demasiado tiempo en volver”, dijo Lzzy Hale, cantante y guitarrista de Halestorm, en una de sus interacciones con el público que colmó las instalaciones del teatro Gran Rivadavia. Y a lo que la vocalista hacía referencia es a los casi 10 años que pasaron para volver a ver a Halestorm en nuestro país, luego de su última experiencia en el Maximus Festival de 2016. El pasado domingo 29 de marzo esa deuda fue saldada. Y con creces.

Llegado el horario del show, las cómodas butacas del teatro ya ofrecían un lleno casi total, mientras los asistentes de la banda terminaban de preparar los instrumentos arriba del escenario. A un costado, Lzzy Hale, su hermano Arejay (baterista), el guitarrista Joe Hottinge y el bajista Josh Smith, aguardaban para tomar la escena, lo cual hicieron luego de una breve introducción de luces bajas. De inmediato, y tras un enérgico saludo, fiel a su estilo, Lzzy hizo señas para que todos los allí presentes se levanten, orden acatada de inmediato, dejando a las butacas como mero decorado.

Con una seguidilla demoledora, Halestorm arrancó bien arriba: “I Get Off”, “Love Bites (So Do I)” y “I Miss the Misery” fueron el contundente inicio de un show que no cedería en intensidad, salvo por puntuales momentos de baladas. Como en “Shiver” o “Like a Woman Can”, dónde Lzzy se encargó de las teclas, ofreciendo una clara muestra de que a la hora de tildar ítems musicales, la oriunda de Pensilvania los cumple casi todos. Enérgica, de presencia cautivadora y con un dominio sólido de ambos instrumentos (guitarra y teclado), Lzzy Hale condensa en su persona todo lo necesario para cumplir con los requisitos de la front-woman perfecta. Y a eso se le suma el factor principal: la voz. Pocos cantantes de rock pueden jactarse de tal potencia en las cuerdas vocales, con vociferos que parecían hacer temblar las paredes del recinto.

Siendo el aclamado “Everest” su último trabajo discográfico, la banda se encargó de brindarle un repaso importante en el recital, incluyendo un total de ocho canciones en el repertorio, todas ellas bien recibidas por la audiencia. El show ofreció también momentos particulares como el solo de batería a cargo de Arejay Hale, potente pero además divertido en el intercambio con el público, dando cuenta de sus dotes para el entretenimiento, y el homenaje a Ozzy Osbourne, con la excelente versión de “Perry Mason” que la banda ya adoptó como propia, luego de su participación en el legendario recital “Back To The Beginning”, del cual formaron parte junto a las máximas leyendas de la música pesada.

Después de un breve parate, la banda volvió a escena, con Lzzy Hale poniéndose la camiseta de la selección argentina para entonar los bises. La heavy “Freak Like Me” puso a todos a saltar de inmediato, para que luego “Fallen Star” y “Here’s to Us” cerraran la noche que marcó el reencuentro de Halestorm con el público argentino.