Crónica: Nicolas Cardinale / Fotos: Maru Debiassi

Pocas fechas son tan importantes como un aniversario, porque indican que un suceso continuó siendo relevante con el paso del tiempo. Este es el caso del disco “Bajo la cruz” de Lörihen, que este año cumplió una década de vida y lo festejaron a lo grande en un concierto lleno de sorpresas.

Las puertas de Federico Lacroze 3455 se abrieron a las 20hs y, casi inmediatamente, Sinónimo empezó a preparar el terreno, para luego darle lugar a Misson, que también hizo lo suyo. Ya el campo de juego estaba preparado, la gente estaba ansiosa y la organización del recital lo sabía, por lo que empezó a atenuar las luces del recinto muy lentamente y, a las 21:20, el telón se abrió por última vez. Primero salió Hernán Ríos, luego Emiliano Obregón, Ezequiel Giménez, Julián Barrett y por último Lucas Gerardo, para dar comienzo al show con “En La Oscuridad”, “Bajo La Cruz” y “Aún Sigo Latiendo”, sin parar. La fiesta siguió con “Extraños Signos” y “Muro del Silencio”, hasta que llegó la primera sorpresa. Para ejecutar el siguiente tema, Obregón invitó al escenario a Daniel Retamozo para ocupar el puesto de baterista. Ya con él preparado, se dio inicio a “Cuando tus Brazos Caen”. Al finalizar este tema, el público, que ya había colmado la estancia, empezó a pedir a gritos “Guerra Santa”, por lo que el conjunto comenzó a tocarlo, pero lo detuvo a los pocos segundos a modo de broma. La celebración continuó con otros cuatro temas de la placa decenaria, “Sin Control”, “Animal”, “Mi Última Función” y “El Secreto más Perverso”. Este último fue tocado de forma acústica solamente por su cantante y su guitarrista principal.

Ya entrando en el último tramo del concierto, la banda tiró la casa por la ventana. Antes de comenzar con “El Último Eclipse”, Gerardo notó que entre los espectadores estaba Javier Barrozo, antiguo cantante de Lörihen, a quien invitó al escenario para hacer un dueto. Terminado el tema, el ex miembro de la agrupación abandonó el entablado y dejó al resto para que toquen “Volver a Nacer”. Con el objetivo de proseguir con el show, Barrett presentó a Ezequiel “Easykill” Catalano, quien se unió a los músicos para ejecutar “Cadenas de la Perversión” y “Antihéroe”. Luego se fue del escenario y el nuevo invitado fue Andrés Blanco, quien no es ajeno a la formación, ya que es su tecladista. Con él llevaron a cabo “Lágrimas de Sangre” y “Solo tus Ojos”. Pero sin duda lo mejor de este recital fueron sus últimas dos piezas. La primera contó con la presencia de Claudio “Tano” Marciello, que fue ovacionado por los asistentes. Y mayor aún fue la reacción de la gente al empezar a sonar el clásico riff de “Highway to Hell” de AC/DC. Aún con el ex Almafuerte en el entarimado, apareció Barrett con su máscara blanca característica de Asspera, conjunto al cual pertenece, a la par de Richar Asspero, que fue recibido con el cariño de siempre (solo para entendidos), además de Catalano. Todos ellos se juntaron para cerrar el show, como es costumbre, con “Vida Eterna”, bajo una lluvia de papelitos y de globos.

Toda ocasión especial debe tener condimentos que la diferencien de otras y esta no fue la excepción. Con la presencia de músicos de renombre, ex miembros de la banda, el repaso completo de “Bajo la Cruz” y la activa participación del público, Lörihen hizo que este recital, que podría haber sido simplemente uno más, haya sido uno de los mejores que dio en su carrera.
 
 
 
 
[srizonfbalbum id=94]