El reciente desembarco oficial de Ghost en las plataformas de streaming el pasado enero—liberando finalmente su versión de “It’s a Sin” tras años de circular únicamente como un bonus track esquivo— había vuelto a despertar el interés por este clásico de Pet Shop Boys dentro del entorno metalero. Sin embargo, es necesario hacer un ejercicio de justicia histórica: casi tres décadas antes de que la atmósfera eclesiástica de los suecos estuviera en boca de todos, el Power Metal alemán ya había reclamado esta pieza como propia de la mano de Gamma Ray.

El pecado original

Lanzada en 1987 como sencillo principal del álbum “Actually”, la canción se convirtió rápidamente en un clásico absoluto, especialmente en Europa.

Neil Tennant compuso la letra en apenas quince minutos, purgando un momento de enojo contra su educación católica. Lo que comenzó casi como una broma para el músico, terminó siendo percibida como una crítica punzante a la estructura moral de la Iglesia y, a pesar de que no se buscaba que la canción fuera tomada con seriedad, fue tal la repercusión que incluso el párroco de su antigua escuela llegó a dedicarle un sermón.

Si bien la canción es un himno del synth-pop que continúa sonando en las discos hasta el día de hoy, una escucha más allá de su ritmo aparentemente alegre revela una pieza con instrumentación densa y cargada de un dramatismo asfixiante y casi religioso. La voz de Tennant, distante y despejada de emociones, hace que la letra de la canción se perciba como una triste y culposa confesión. Esta naturaleza pesada fue validada por el propio cantante años después:

“”It’s a Sin”, en su corazón, es un tema de heavy metal. Hay un gran vínculo entre la música hi-NRG y el heavy metal: la urgencia, los acordes, la melodía ligeramente histriónica”.

La redención de Kai Hansen

Bajo esta premisa de urgencia y tensión era inevitable que, en algún momento de la historia de la música, el metal terminara por absorber esta pieza. Lo que hasta entonces había sido un hit de sintetizadores, para el oído entrenado de Hansen era una estructura que pedía a gritos distorsión y doble pedal.

En 1999, con el lanzamiento de “Power Plant”, los alemanes elevaron la velocidad y reemplazaron las capas de teclado por una pared de guitarras, demostrando que la “melodía histriónica” de la que hablaba Tennant encajaba a la perfección con la épica del género.

Mientras que Ghost aprovechó la temática eclesiástica que define su identidad para llevar el tema a su terreno, resaltando esa atmósfera de ritual que la canción ya traía desde 1987, la de Gamma Ray sigue siendo la transformación más agresiva, probando que el corazón de la canción siempre fue, efectivamente, puro acero.